Las nuevas solteras
No “se quedaron” solteras. Eligieron serlo. Por lo general, están muy dedicadas a su carrera o a su trabajo, son las mujeres que más consumen y las que más gastan para sí mismas. Tienen proyectos individuales y ni se les ocurre incluir en ellos a un marido. Así son las nuevas solteras y vienen pisando fuerte.
No necesitan ser madres o tener marido para realizarse. Son las nuevas yuppies. Profesionales, autosuficientes, libres, aman más sus trabajos que a los hombres. No quiere decir que no tengan aventuras ocasionales o que desprecien el sexo. Simplemente, prefieren no tener pareja estable conviviendo con ellas.
Según todos los estudios de mercado, son las que más dinero gastan: consumen ropa, viajes, cosmética, espectáculos. Se miman, se cuidan, son sociables y aguerridas. Un tipo de mujer nuevo que arranca con el milenio, pero que se viene gestando desde mediados del siglo veinte. Las define una idea contundente: quieren estar solas, vivir solas.
Quizás, algunas hayan decidido no casarse después de una severa frustración amorosa; otras, porque se apasionaron más con su profesión; muchas, porque percibieron que cualquier vínculo amoroso profundo las llevaba hacia la maternidad o la convivencia y las alejaba de su objetivo: ser independientes.
Ahora son militantes de la soltería.En inglés se las adjetiva con la palabra single, que no sólo quiere decir sola sino también única, singular, diferente de las otras.
Aquí, en la Argentina, no son menos exigentes. “Yo vivo sola desde mis 18 –se ufana Patricia Costanzo (38, locutora y redactora de noticias en el informativo de Radio Rivadavia)–. Ya sé ahora que estar sola como mujer en mi profesión es muy duro porque en muchos ámbitos existe el machismo, no siempre se valora la capacidad intelectual, los sueldos no son equitativos con los de los varones y también es difícil adquirir un cargo directivo. Igual, para mí, estar soltera en este momento es una elección: a mi edad encuentro que hay muchos hombres que están casados o divorciados y viviendo su segunda adolescencia o desempleados.”
No es que no le gusten los hombres. Lo tiene claro: “Esto de tener un hombre a cualquier precio al lado, no”, se defiende.