Brad Kroenig

Un americano de St. Louis (Missouri) que, como dirían en las películas sobre dinero y poder, tiene una mente para las finanzas y un cuerpo para el delito.

 





 
ROBBIE
Al feel


"Te reirás, llorarás, te cagarás... No, espera... algo de eso no es verdad. Puede que no llores". Así habla Robbie de su biografía, Feel. Ragazza te presenta en exclusiva una selección de lo mejor de su libro.

Ha vendido 32 millones de discos; 1.600 millones de personas compraron entradas para su última gira; tiene 13 premios Brit; es el músico preferido en la ducha de sus compatriotas británicos... Como un rey Midas, el éxito le acompaña en todo lo que toca. Ahora Robbie, el 'chico malo' del pop inglés, se ha desahogado en su biografía, Feel: "La verdad está ahí dentro, en algún lugar", confiesa. En el libro, sólo publicado en el Reino Unido, Robbie habla de toda su vida: desde sus recuerdos de la infancia a la presión de la fama y su odio a los paparazzi, de su época en Take That a su pesadilla con las drogas... Robbie ha abierto su corazón y te invita a entrar en su mundo. Ragazza tiene una copia de la llave maestra. ¿Nos acompañas?


Robbie y... el amor
"Aún me mola mi primera chica". La afortunada es Rachel Gilson, una vecina de su barrio, Stoke-On-Trent, quien le enseñó a tocar sus primeros acordes... en la guitarra. No perdió la virginidad -lo hizo el año anterior, con 15 años-, ni siquiriera hubo sexo, pero fue su primer amor. "Creo que aún podríamos tener algo. Ella me quiere. Tiene novio, vale; pero a él le quiere menos que a mí".

"Nunca he estado enamorado". Aunque confiesa que alguna vez sí ha dicho a alguna chica lo contrario porque "quería sentirlo, desesperadamente". Pero se lo toma con filosofía: "Quizás Dios tiene otros planes para mí". Al igual que en sus letras, la búsqueda del amor es un tema recurrente en su libro, y aún sueña con encontrar a la chica de su vida: "Llevo diez años buscando a Mrs. Williams. Tengo tres perros y me gustaría tener tres hijos", y añade, "me quedan cinco años, luego, me dedicaré a criar hijos".

Robbie y... los excesos:

Me metí mi primera raya con Take That. Probó las drogas a los 14 años: primero speed, luego marihuana y, dos minutos antes de su primer concierto, la cocaína: Fue horrible. Iba tres pasos detrás del resto. En general, no guarda buen recuerdo de su época con el grupo, y ahora casi no mantiene relación con ningún ex compañero

Bebía para relacionarme. Rob recuerda su época más salvaje de drogas y alcohol: Me he sentido miserable cada vez que me he emborrachado, señala, pero lo hacía para poder relacionarme. Soy socialmente inepto.
Elton John me secuestró para ingresarme en una clínica. Robbie cuenta la historia de su rehabilitación: Yo quería acabar mi disco antes de hacer nada. Pero Elton me dijo que, si seguía así, moriría: así que me metió en un coche y me ingresó. Rob recuerda su paso por esa clínica: Me trataban como a un mal chico. Cuando supo que no retransmitían un partido de fútbol, se piró. Vio el partido, terminó su disco, e ingresó voluntariamente en otra clínica.

Robbie y... su nuevo yo
Bebía para relacionarme. Rob recuerda su época más salvaje de drogas y alcohol: Me he sentido miserable cada vez que me he emborrachado, señala, pero lo hacía para poder relacionarme. Soy socialmente inepto.
Elton John me secuestró para ingresarme en una clínica. Robbie cuenta la historia de su rehabilitación: Yo quería acabar mi disco antes de hacer nada. Pero Elton me dijo que, si seguía así, moriría: así que me metió en un coche y me ingresó. Rob recuerda su paso por esa clínica: Me trataban como a un mal chico. Cuando supo que no retransmitían un partido de fútbol, se piró. Vio el partido, terminó su disco, e ingresó voluntariamente en otra clínica.

Robbie y... sus enemigos
Liam Gallagher es un paranoico. Como era previsible, Robbie no se corta al hablar de sus eternos rivales: los hermanos Gallagher, de Oasis. Rob no olvida cuando Noel le llamó el bailarín gordo de Take That. En el libro, cuenta como se lió con una chica en la cama de Liam, y éste, al enterarse, le llamó bastardo caradura. Y también recuerda la época en la que eran colegas: "Liam y yo nos metíamos coca y cantábamos Sgt. Pepper. Él es un paranoico".
Soy un títere para los paparazzi. Rob se queja de la persecución a la que le someten los medios: Y no puedo hacer nada. Ellos siempre ganan. Y añade: Dejé Inglaterra porque me sentía observado por un microscopio.
Christina Aguilera me da bajón. Aunque Rob no la considera una enemiga, quizás eso cambie cuando ella lea su libro y vea cómo la define: Es un mix entre alguien de Trade un club gay a las 6 a.m. y un ecologista. Y confiesa que, tras tener un sueño erótico con Gwyneth Paltrow, sólo tuvo que pensar en Chris para enfriarse. Muy sutil...