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Aprende a discutir
Discusiones permanentes, ¿cómo controlarlas?
Enfrentar puntos de vista diferentes es la base de cualquier discusión, y debería tener como base el respeto a las ideas del otro y el derecho a defender las propias. Las discusiones así planteadas son constructivas. Sin embargo, hay otro tipo de discusiones destructivas que sólo sirven para que luego no nos sintamos bien.
Cuando discutimos mal, no sólo no escuchamos al otro, sino que ni siquiera hablamos de lo que queremos. Sólo pretendemos ocultar, tras el ruido de la pelea, la falta de seguridad en lo que defendemos. Tras una discusión así, uno no sabe de qué hablaba ni cuál fue el motivo por el que comenzó el enfrentamiento. Pero sentimos malestar al ver que las palabras no han servido para comunicarnos, sino para dañar al otro y a nosotros.
John Gray
Según John Gray, en 'Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus' (editorial Grijalbo), las discusiones en las que se da una carga emocional fuerte pueden evitarse si uno se pone en el lugar del otro e intenta comprenderle. Este autor sostiene que hombres y mujeres discutimos por motivos diferentes y, sobre todo, por desconocer lo que nuestra pareja necesita.
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