
|
Del amor al odio, sólo un paso
Las llamas de una pasión pueden acabar abrasando a los protagonistas de la historia. Y Dostoiewsky afirmaba: 'Enamorarse no es amar. Puede uno enamorarse y odiar'. ¿Por qué algunos amantes trasforman su relación en un infierno? Quizás porque la fusión que se da con el amado favorece la proyección de lo que no se soporta en uno mismo.
En la pasión amorosa puede producirse una dependencia extrema del amado. Nos hace ir en su busca, por un lado, y rechazarlo, por otro, debido al sentimiento de agresividad que todo sometimiento exagerado nos provoca. Odiamos al otro porque le necesitamos. Más que elegir, somos prisioneras de una necesidad que le confiere poder al cónyuge. La relación amorosa se convierte en una relación de poder. La maduración personal evitaría un enganche patológico.
|
|