MenopausiaUna compañera de trabajo comenta que fue a ver "Lo que Ellas Quieren", esa película donde a Mel Gibson se le convierte en realidad su deseo de saber qué están pensando las mujeres, siempre y a todo evento.
Menopausia: el reloj biológico
El reloj biológico marca un antes y un después. En la adolescencia, la joven se despide de la niña que fue. Muere la infancia y se recibe la edad adulta, a veces demasiado pronto. Te dicen que ya eres una mujer cuando aún te sientes pequeña.
En cualquier caso, la joven comienza a separarse de los padres a los que hasta entonces estuvo ligada. En la menopausia, la mujer dice adiós a la posibilidad de tener hijos. Su cuerpo se prepara para la vejez cuando una se siente en plena forma, incluso joven.
Tener ahora 45 ó 50 años no es lo mismo que cuando los tuvieron nuestras abuelas. En la adolescencia hay que enfrentarse a lo que se quiere ser y a cómo se quiere vivir. En la menopausia hay que recoger los frutos de lo que se ha hecho y disfrutar de ello.
También es posible recuperar aquello que dejamos aparcado por falta de tiempo y enriquecernos dedicándonos a lo que nos gusta.
Menopausia: las hormonas femeninas
Muchos de los síntomas psíquicos que se padecen durante la menopausia se han asociado a los sofocos y al malestar que producen.
La depresión, la falta de deseo sexual, la astenia, son trastornos comunes en esta época y lo sufren el 40% de las mujeres. Todos ellos se dan más en aquellas mujeres que ya los sufrían durante su vida fértil, sobre todo, en forma de síndrome premenstrual.
La psicoterapeuta Térse Benedek compara la situación hormonal climatérica con la premestrual, y sostiene que la mujer que logró una vida sexual adecuada, y pudo llevar a cabo su maternidad de forma satisfactoria, no sufre síntomas durante el periodo premenstrual y tampoco los experimentará en el climaterio o lo hará de forma leve y durante poco tiempo.Menopausia: nuevo proceso, nuevas oportunidades
En la adolescencia hacemos proyectos de cómo será nuestra vida y algunos de ellos los tenemos que abandonar porque las responsabilidades de la edad adulta, y las múltiples actividades, nos obligan a elegir.
En el climaterio podemos ir preparando el camino para realizar aquello que abandonamos por falta de tiempo y que podemos recuperar. Nunca es tarde, basta con hacer caso al deseo y darnos una segunda oportunidad, acomodando lo que queremos llevar a cabo a las posibilidades reales.
Aquello que nos haga sentir placer es lo que debemos rescatar. En este período, la mujer arregla cuentas consigo misma. Se le acaba la posibilidad de ser madre y hace repaso a la relación que tuvo con la suya. Sopesa las diferencias entre ambas generaciones.
En la actualidad, tenemos a nuestro alcance desde la terapia hormonal sustitutiva a soluciones homeopáticas y naturales. Tenemos una deuda con nosotras, con nuestras madres y con nuestras hijas, que pagaremos si conseguimos transmitirles una vivencia gratificante de nuestra feminidad.