La solución a la frigidez, en manos de quien la padece

 

Novelas y películas muestran trepidantes escenas de sexo en las que los protagonistas estallan de placer. Para muchas mujeres no existen tales terremotos, a veces ni siquiera hay temblor. La frigidez (falta de placer sexual u orgasmo) afecta a una de cada cuatro españolas. Y casi siempre está en la cabeza.

La frigidez se define como una disfunción sexual femenina caracterizada por la ausencia de placer o anorgasmia. En la mayor parte de los casos responde a causas de origen psicológico, aunque también se dice que 'no hay mujer frígida sino hombre inexperto'.

La frigidez total no existe, pero sí la ausencia de reacción ante los estímulos sexuales en distintos grados. Hay mujeres que experimentan emociones haciendo el amor sin por ello disfrutar físicamente del coito; otras muestran un rechazo visceral a la penetración; y muchas de ellas, no alcanzan el orgasmo pese a la presencia de excitación sexual.


El problema, en la cabeza
Por regla general, la frigidez hunde sus raíces en problemas de origen psicológico. Sólo un 5% responde a causas orgánicas derivadas de trastornos neurológicos o ginecológicos (lesiones genitales, distensión de las paredes de la vagina, alteración del sistema hormonal...). El uso de ciertos fármacos, en especial antidepresivos y antihipertensivos, también inhibe el deseo.

El orgasmo femenino es muy vulnerable, en especial si vive acosado por temores y prejuicios que ejercen un férreo control sobre la libido e impiden a la mujer abandonarse de lleno a sus impulsos y deseos.

Bajo la tiranía del miedo
La frigidez encarna el triunfo del miedo. Puede estar motivada por rechazo sexual hacia la pareja, desconocimiento, sentimientos de culpa, temor a decir no o a un posible embarazo, prejuicios asociados a una rígida educación religiosa o a un clima sociocultural represivo, relaciones tensas, rememoración de experiencias traumáticas anteriores... Con estos fantasmas rondando el lecho del amor resulta imposible bajar la guardia y dar rienda suelta a la imaginación erótica.

La consulta al sexólogo o psicoterapeuta puede ser muy útil. Su tratamiento se establece en función de las causas que lo originan e incide sobre dos frentes: resolver los problemas psicológicos subyacentes y favorecer los reflejos orgásmicos reeducando los músculos perivaginales. (El músculo pubo-coccigiano puede descubrirse y ejercitarse bloqueando la salida de orina a lo largo de la micción).