¡No me lo quito de la cabeza!

Él había sido un amante perfecto, un compañero ideal, una pareja maravillosa... Pero la chispa se enfrió y la relación se quebró. Y ahora has rehecho tu vida. Te sientes feliz y espléndida. Pero... tu mente no perdona: sigue pendiente de él. ¿Por qué?

Una idea obsesiva que nos persigue suele partir de un temor o una inseguridad. En cuestiones amorosas también. Si un antiguo amor se presenta inesperadamente en tus sueños, seguramente es porque ha quedado algún cabo suelto en vuestra relación. Tienes dos opciones: dejarlo suelto indefinidamente (sin dejar que te atormente) o atarlo para que no se suelte nunca más.

En realidad, poco puedes hacer para controlar tu mente: ella se dirige libremente entre los senderos de tu cabecita. Sin embargo, nada te impide que analices la situación racionalmente e intentes encontrar los motivos que existen para que su imagen ocupe constantemente un espacio en tu vida.

  • ¿Acabaste tu relación con una trágica disputa? Quizá sea el momento de valorar si vale la pena almacenar el rencor o si es mucho más fructífero olvidar para siempre el odio. Si no lo deseas no tienes porqué manifestarle directamente tu perdón (o tu arrepentimiento); se trata únicamente de que te liberes del sentimiento de rencor o de culpa. Siéntete limpia y sana.

  • Es posible también que tu mente no deje de volver sobre la historia pasada porque la concibes como un fracaso personal. Deja de atormentarte porque esa historia no fraguó. No busques culpables: no tiene sentido. No siempre es sencillo encontrar los motivos por los cuales una pareja no consigue vivir siempre feliz. Y cuando la felicidad desaparece, lo mejor es separarse.

  • No ocultes tus sentimientos, pero ¡cuidado! quizá no todo el mundo esté preparado para escucharlo. Si estás viviendo nuevamente en pareja, quizá a tu actual novio no le apetezca saber que no es él quien ocupa tu mente. Deberás saber si tu actual pareja es capaz de compartir tus obsesiones sin preocuparse ni poner en duda tu amor.

  • Aunque quizá seas tú quien no tiene del todo claro cuáles son tus sentimientos hacia el chico de tu pasado. Si tu obsesión se debe a que el amor hacia él aún pervive, no engañes a nadie: ni a ti misma ni a tu actual pareja. Reconoce tus sentimientos y afróntalos. Puedes intentar recuperar su atención o intentar olvidarte de él (si es que no te sientes correspondida).

 


 

 

Anaïs Nin.

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