Los impulsos eléctricos provienen de un generador de señal - más pequeño que una caja de cigarrillos- que se implanta bajo la piel de una de las nalgas y se acciona a través de un control remoto. Falta ver que el grosor del generador no sea el mismo de la caja de cigarros porque, en ese caso, el extraño bulto en las nalgas ahuyenta a cualquiera sin chance de comprobar la efectividad del dispositivo.
Los que definitivamente saldrán perdiendo con la comercialización de este implante - en caso de hacerse- son los terapistas tradicionales. El debate entonces se centrará en la necesidad de recurrir a este mecanismo - tan incómodo como un marcapasos, según el mismo Meloy- después de pasar o no por el diván.
Ropa interior inteligente
La próxima revolución de pantys femeninos no tendrá nada que ver con los materiales o lo atrevido de las prendas sino con la probabilidad de que cambien de color para advertirle a su usuaria si está ovulando, si tiene una infección o si dentro de pocas horas comenzará su periodo.
En los primeros años de la década pasada, Media-Pharma de Alemania, Kimberly-Clark de Wisconsin y otros inventores privados, todos por separado, archivaron su ideas de impregnar las toallas sanitarias y los pañales con químicos que cambian de color de acuerdo a la concentración de glucosa y nitritos en la sangre y los excrementos. Ahora, Procter & Gamble está en la fase de investigación de proyectos similares.
Probablemente en los próximos años, un panty impregnado con resina de goma de madera se tornará azul ante la presencia de pequeñas cantidades de sangre, mientras un sensor de PH se tornará rojo cuando éste oscile entre cuatro y siete. La combinación de los dos indicadores producirá un tono púrpura, justo cuatro horas antes de empezar la menstruación.
Y quienes quieran mayor seguridad a la hora de las relaciones, podrán adquirir un panty que anuncia el momento exacto de la ovulación. El maravilloso invento -que ahorraría más de un susto- consiste en una delgada capa plástica, recubierta con silicona, que aumenta su grosor según los cambios en los niveles de estrógeno, progesterona y hormonas folículo-estimulantes. El cambio en el espesor altera el curso de los reflejos de luz y crea una mancha púrpura sobre un fondo dorado, indiscutible indicador del momento de la ovulación.
Las patentes de esta compañía también apuntan a la detección, por el mismo método, de embarazos e infecciones virales, incluidas la Escherichia coli, Salmonella y Sida. Como van las cosas, un botón producirá placer mientras los materiales inteligentes serán la clave de la seguridad femenina.