¡Qué apetito!... sexual
Cada vez hacemos menos el amor! Esto es lo que dicen los últimos datos. Pero... ¿Cómo puede ser? ¡Ha sido la terrible y devastadora acción de la rutina! Ella nos impide gozar de aquellos momentos diarios que pueden convertirse en un auténtico placer. ¡No lo permitas!
¡Pon tu cuerpo en marcha para destrozar las estadísticas! No dejes que la rutina se acomode entre tus sábanas. Cambia de actitud, cambia de cama, cambia de postura... ¡cambia lo que haga falta! Pero no permitas que el aburrimiento se instaure en tu vida sexual.
Explora
No hay verdades absolutas ni certezas universales. Sólo hay experiencias satisfactorias que se difunden mágicamente y que llegan a nuestros oídos... Y en cuanto escuchamos el inmenso placer que produce el roce de nuestros dedos sobre sus labios húmedos, nos lanzamos a vivir personalmente la experiencia. Porque en cuestiones sexuales, la experiencia tiene siempre la última palabra. Y para renovar tus experiencias, comienza a explorar tu cuerpo y el suyo.
Inicia una insólita ruta hacia los descubrimientos más apasionantes. La imaginación te guiará por los intrincados senderos del placer. Y si quieres buscar alguna guía que te facilite el camino inspírate en la literatura erótica y en los grandes libros ilustrados y explicativos. Ellos serán tus maestros.
En tu camino hacia lo desconocido, ¡no te rindas! Si quieres imitar esas malabares posturitas que te muestran en esos libros eróticos que tan bien han ilustrado nuestro proceso de aprendizaje tendrás que tener paciencia. Es difícil que logres a la primera colocar una pierna para allí y un brazo para allá y que además culmines los equilibrios con un sonoro orgasmo. Y todo ello a la primera. Quizá debas probar e insistir varias veces. Hazlo. ¿O acaso no ha sido divertido la primera vez?
Insiste
Pero... a pesar de las novedades... seguro que has tenido tiempo para descubrir aquello que te complace y que te proporciona un placer inmenso. ¡No renuncies a ello!
Sigue con los besitos y las caricias en aquellas zonas calientes que ya sabes segurísimo que te proporciona un placer inmenso.
No prescindas del sexo que siempre te ha seducido. En tu obsesión por innovar y renovar tu Kama-Sutra particular no tiene porqué eliminar de las páginas centrales aquellas posturitas que inventaste hace ya tanto tiempo. Sé fiel a ellas. Aunque sin olvidar que hay otros mundos por explorar...
Aprovecha esa rutina adquirida que tanto te seduce. Si hacer el amor cómodamente en la cama tras un preámbulo amoroso extenso y apasionado es lo que más te gusta, si no acabas de ver claro eso de desatar la caja de Pandora en el ascensor, en el probador o sobre la mesa de la oficina... ¡déjalo estar! No hay nada que te obligue a ser original.
Algunas ideas nuevas
No hay límites para la innovación. Déjate llevar y disfruta del contacto corporal más exótico. La mejor forma de aprendizaje es la autoexploración: con ella aprendes a estimular aquellas zonas más sensibles al tacto y a las caricias. Y cuando tu las conozcas sólo tienes que comunicárselo a tu pareja.
Los dedos han sido siempre una especie de icono sexual. Sus connotaciones falocráticas son evidentes. Los de las manos y, sobre todo, lo de los pies. La estimulación oral de los pies puede convertirse en una fuente inagotable de placer. Desde los tobillos hasta los dedos, pasando por la planta los pies. Eso sí: procura que tu lengua despierte la pasión y no las carcajadas. Ya sabes que los pies son extremadamente susceptibles a las cosquillas.
El pliegue de los codos y de las rodillas son dos de las zonas más desconocidas. La piel es extremadamente sensible y fina y, por lo tanto, las caricias se filtran rápidamente hacia lo más hondo de tu cuerpo. ¡Vibrarás de placer!
El cabello... no es que exista una sensibilidad especial en el pelo pero seguro que no te resulta extraño que te digamos que el cabello es terriblemente sexy. Masajear el cuero cabelludo con la yema de los dedos o con los labios es una opción muy sugerente. Para ello sólo tienes que asegurarte que tu melena y la suya estén limpísimas y, si es posible, ligeramente perfumadas.