
¿Hay
que tapar los
ojos a las webcams?
En Diseño...
10 maneras de pasar las vacaciones con la Web
COMO
HACER
EL CUBO
DISEÑADORES
WEB 'HI-RES'
Conoce a la compañía de diseño web más cotizada de Europa
Cómo
convertir el PC
en una centralita telefónica
Peligros informáticos:
Spyware..

..alguien
te
está mirando
La lucha por la libertad en la frontera electrónica
Lejos
están los días en que internet era el reino de las libertades,
la cooperación y la buena voluntad. Hoy, las autoridades buscan regular
y controlar cada vez más las actividades de las personas en el ciberespacio.
Previendo esto, desde 1990 existe “The Electronic
Frontier Foundation – EFF”, un grupo activista que defiende
los derechos civiles en el mundo digital. Mouse conversó con uno de
sus dirigentes, quien nos puso al día sobre lo que está pasando
en esta área.
Alguna vez te has preguntado, ¿quién protege tus derechos cuando estás navegando por la Web, participando en un foro online o escribiendo un e-mail?.
Aunque para algunas personas parezca
una pregunta sin sentido, otras llevan más de 10 años tratando
de responderla. La razón es que las distintas interpretaciones de estas
actividades pueden convertir a internet en tierra de nadie o llevarla al otro
extremo, donde estemos constantemente vigilados por el
“gran hermano”.
Así como Greenpeace lucha por el medioambiente, existe un grupo de activistas que luchan por los derechos de las personas en el mundo digital: The Electronic Frontier Foundation (EFF). La misión de este grupo es defender el derecho de las personas a hablar, comunicarse, compartir y dar a conocer sus ideas y pensamientos mediante el uso de las nuevas tecnologías como internet.
EFF fue fundada en 1990 por Mitch Kapor, el creador de Lotus Development Corporation (padre del 1-2-3) y John Perry Barlow, líder del grupo psicodélico The Greatfull Dead. En todo caso, según algunos historiadores, hasta el propio Steve Wozniak, uno de los padres de Apple, donó ciento cincuenta mil dólares para dar cuerpo a esta fundación.
La EFF nació en respuesta a una serie de casos legales en los cuales el FBI y el servicio secreto de los EE.UU. tomaron presos a muchos computines, intervinieron líneas telefónicas y requisaron equipos, sin órdenes legales aprobadas por un juez.
La historia
Se
podría decir que la batalla por los derechos civiles en la red comenzó
a fines de los 80 y principios de los 90. En esa época los computines
usaban sus equipos y módem mucho mejor que los mismos técnicos
y policías. Gracias a esto se movían libremente por las máquinas
de las compañías de teléfonos, bancos y, por supuesto,
las reparticiones públicas.
Por aquella época la WWW era sólo un proyecto y la mayoría de las comunicaciones en línea se hacia mediante BBS, un computador al que se accedía a través de un módem y en el cual se podían dejar mensajes y compartir juegos o programas.
En lo que se denominó operación Sun Devil, el gobierno de los EE.UU junto con grandes compañías como Bellsouth y AT&T se unieron para dar caza a los “hackers”, que utilizaban sus conocimientos para impunemente aprovechar códigos de tarjetas de crédito o recursos informáticos corporativos. Lo único malo es que los agentes del FBI no podían distinguir un juego de rol, de un manual para armar bombas, con lo que fueron apresados “justos por pecadores”. Muchos “niños chicos” que se creían hackers, terminaron llorando en los cuarteles de la agencia estadounidense.
Quizás hoy puedan parecer lejanos
los días de las BBS y los primeros hackers, pero existe una tendencia
mundial a coartar libertades en pos de la seguridad, que suma más adeptos
dentro de los gobiernos
después
del atentado a las torres gemelas.
Estas políticas ya se están aplicando en Estados Unidos y en el caso de España con la entrada en vigencia de la LSSI, ley que pretende regular la actividad en el WWW. Básicamente promueven que cualquier agente del Estado puede leer tus mail o bajar –desconectar- tu página Web si está en juego el interés de la seguridad nacional.
La frontera electrónica en el 2003
Cory Doctorow es periodista y colaborador regular de Wired, tiene 31 años y actualmente es el "Outreach Coordinator” de la EFF, es decir, quien coordina las actividades que realizan junto a otras organizaciones. Doctorow nos cuenta que está pasando en la frontera electrónica.
“Después del ataque del once de septiembre –explica el veterano activista- hay algunos oportunistas en el gobierno que promulgan la filosofía de que no se puede tener libertad y seguridad al mismo tiempo. Esto es un dicotomía falsa. No es aceptable que el costo de la seguridad sea la libertad”.
Según Doctorow, “es importante que las personas sean ciudadanos inteligentes”. “Cada vez que nuestros gobiernos propongan leyes y reglas sobre la privacidad y los derechos fundamentales en internet, tenemos que preguntar ¿cuál es el problema y cuál es su solución?”, explica.
Si no se lleva a cabo ese control ciudadano pueden cometerse excesos. Doctorow, señala que una ley denominada “Computer Security Enhancement Act” dicta que empleados del gobierno –incluidos los maestros de escuela y las secretarias- pueden exigir la revisión de una casilla de correo electrónico en cualquier ISP, “si el administrador del servicio de acceso cree la historia del empleado de gobierno, el pueden leer tu correo, sin estar afectos a sanciones y sin violar ninguna ley”.
Antes de que esta ley se aprobara -agrega el canadiense afincado en EE.UU.- “la única gente que podía leer correos privados era la policía, y solamente con posterioridad a que un juez decidiera que la persona representaba un peligro real”.
Doctorow indica que en la EFF han “luchado durante 12 años para que las libertades y derechos del mundo físico sean traspasados al mundo electrónico. Para nosotros una página web tiene los mismos derechos que un periódico y también puede apelar a la primera enmienda (libertad de expresión). Así conseguimos que se dictara una ley que reconoce los códigos de computación como una forma de expresión y que tiene los mismos derechos que otros medios comunicación”.
“En el pasado, si la policía quería escuchar tus llamadas telefónicas tenía que conseguir el permiso de un juez, pero en 1980 la posición era que el correo electrónico no tenía la misma protección. Sin embargo, con el tiempo se logró que los medios electrónicos tuvieran el mismo valor que los tradicionales”, recuerda el experto. El problema es que “hoy en día hay muchos políticos que quieren olvidar todos estos avances para lograr una supuesta libertad y luchar contra el terrorismo”, concluye Doctorow.