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Volvo sueña un futuro práctico y divertido

CALIFORNIA DREAMIN'. No parece el lugar más apropiado para un nórdico y, sin embargo, Volvo tiene en Los Ángeles todo un equipo de ingenieros que trabajan con vistas a 2030. Deben definir el coche del futuro y proponen un cambio radical en la marca de los vehículos familiares.

Buggies, monopatines, mountain bikes... California no es sólo la meca de las puntocom, es también un lugar «lleno de gente loca por las ruedas», en palabras del sueco Lars Erik Lundin. Allí se han instalado desde hace décadas varios fabricantes de automóviles. Sus instalaciones no producen piezas ni tampoco las ensamblan. Son silenciosas, acondicionadas con una buena temperatura que las aísla del calor exterior y sobre todo, discretas. Tanto, que su trabajo apenas trasciende al público.

La explicación es que se trata de fábricas de ideas. La creación de conceptos y el desarrollo de estos proyectos, que después dan lugar a las novedades automovilísticas, son celosamente guardados por marcas como la sueca Volvo, que desde 1989 cuenta con un centro de diseño en Camarillo, a 100 kilómetros de Los Ángeles. Nunca, en sus casi 20 años de existencia, alguien ajeno a Volvo ha entrado en las instalaciones que dirige Erik Lundin.

Ahora mismo se trabaja imaginando el mundo del automóvil en 2030. «Sí, es una fábrica de ideas y somos absolutamente libres para orientar nuestra creatividad», explica Dirk Koring, responsable de estrategia de negocio en el Volvo Cars Monitoring and Concept Center (VMCC), que es el nombre del centro. Pero al igual que el resto de la industria de la automoción, estos ingenieros que viven en uno de los centros mundiales de la investigación están sometidos a las leyes del mercado. «Nuestros trabajos tienen que ser comprados por la central en Suecia; el día que no produzcamos ideas rentables, el centro desaparece», asume con naturalidad.

CAMBIO DE 'LOOK'

No es el caso hasta el momento. La firma de los casi 20 ingenieros, técnicos y diseñadores que trabajan en Camarillo puede leerse en varios de los modelos con que Volvo ha iniciado la compleja operación de cambiar de imagen sin perder la identidad. Ellos son autores, por ejemplo, del diseño parcial de la berlina S80, del interior y exterior del S60 y del exterior del todocamino XC 90, cuyo éxito está costando a los clientes de Volvo varios meses de espera.
Básicamente, se trata de conjugar los intereses de tres áreas: diseño, ingeniería y negocio.

El director de diseño de la marca sueca en Camarillo, Geza Loczi, fue uno de los fundadores del centro en 1986 y resume su trabajo como un constante debate con los ingenieros. «Ni ellos ni los clientes aceptarían algo que simplemente parezca atractivo», dice. Como último filtro, las propuestas de diseño e ingeniería deben pasar la prueba de la rentabilidad. El responsable de esta área, Dirk Koring, es quien determina los costes del modelo o de una parte del vehículo en función de lo adaptable que sea a las plataformas y sistemas de producción de la marca.

Pero los integrantes del centro de Camarillo son conscientes de que su trabajo consiste en mirar al futuro para adelantar el presente del automóvil en, por ejemplo, 2010. Dar con ideas concretas y rentables significa garantizar el futuro del centro y, por extensión, de la marca.
En este sentido, los cambios en los que trabaja la materia gris de Volvo en lo referido a aerodinámica, medioambiente y movilidad son radicales y fuerzan a adaptar rasgos tan marcados como la seguridad o el carácter familiar de sus vehículos.

Así, la marca perteneciente al Premier Automotive Group de Ford tiene sobre la mesa los planos de al menos tres prototipos procedentes de Camarillo para su producción en 2010.

El primero de ellos, denominado Volvo PMV, es un biplaza enfocado a conductores urbanos que se planteen el uso de este vehículo para desplazarse de casa al trabajo sin sufrir en exceso los atascos propios de las grandes ciudades. Su tamaño y el estilo de conducción que supondrá en el caso de que llegue a ser una realidad representan toda una ruptura con la filosofía de la casa sueca respecto al uso que hacen del coche sus clientes. Los diseñadores de Volvo quieren que la marca sea más divertida y, literalmente, proponen con este proyecto «una motocicleta de cuatro ruedas» tan segura como el S80.



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Pero no todo consiste en buscar nuevas facetas a la marca. También hay que aprovechar la herencia de ... años de vida. Con capacidad para siete personas, el Volvo PeopleMover «no es un monovolumen compacto y tampoco un SUV, sino el transporte del futuro para la familia, según el centro VMCC.

La ergonomía y el diseño interior cobran mucha importancia, de modo que facilitan prácticamente cualquier actividad a bordo y permiten tanto el traslado de personas como el de todo tipo de objetos, por lo que la versatilidad es uno de sus puntos fuertes. Como contrapunto a la asociación de los coches familiares con la formalidad y el pragmatismo, los ingenieros prometen una fuerte dosis de estilo a través de distintas carrocerías y configuraciones, además de conseguir un familiar «rápido y divertido».

 

 

 

ANIMADOS POR EL ÉXITO

Como se trata de desarrollar las ideas al detalle, VMCC sitúa su proptotipo PMV como un rival para Smart y BMW C1 y estima una demanda de 34.000 unidades a un precio de 25.000 dólares en el mercado estadounidense.

Visto el éxito que ha tenido el XC90, con su segundo proyecto, los ingenieros y diseñadores de Camarillo buscan dejar boquiabiertos al resto de los conductores y hacer que los peatones vuelvan la cabeza al verlo pasar. Tal y como se proyecta, el Volvo ES, es un vehículo adaptable a múltiples usos con rasgos de todocamino que costará más de 50.000 dólares y que sería comercializado de la forma más exclusiva posible.

Los ingenieros no ahorran en detalles que conviertan al Volvo ES en un coche que entretenga y haga disfrutar de la conducción a clientes de caracter más bien individualista. De la oferta de equipamiento se desprende un afán por gustar a través de elementos y conexiones electrónicas, ordenadores a bordo... La personalización de puertas y techo se ha pensado para que sus propietarios puedan expresar aún más su diferencia con el resto de conductores.