No es infrecuente para este signo que viva una serie de cambios de domicilio provocados por la profesión de sus padres.
Esto les convierte en un niño con escasas raíces y apego por un determinado pasado. Su excelente a estos cambios les prepara para sus aventuras del mañana.
Los niños Sagitario tienen un gran sentido de la justicia.
Los valores aprendidos en su hogar de nacimiento son fundamentales para ellos, y no los olvidan a lo largo del resto de su existencia, siendo el verdadero "norte" que dirige sus actuaciones, aunque los demás lo desconozcan.
Se adaptan con gran respeto y educación a los valores tradicionales y el tiempo de la educación no les desagrada, sobre todo por los contactos interfamiliares que provocan; los cuales serán de gran valor en sus futuras aspiraciones. Los idiomas, son su verdadera satisfacción y facilidad.
Cuanto antes se familiaricen con ellos mejor, puesto que en su vida, los viajes y los desplazamientos largos, así como las estancias en otros países, distintos al del nacimiento, van a ocupar un gran papel. Tienen un gran sentido del compañerismo, y las amistades que hacen en este período, así como las raíces que conforman con ellas, son un sostén magnífico para el resto de su existencia.
Admiten el orden establecido con facilidad, y aunque su rápida inteligencia, les hace comprender todos los prismas del asunto, no toman partido, hasta escuchar a las personas que para ellos representan la autoridad o el orden. El riesgo continuo para su salud es los accidentes en piernas provocados por las bicis, y más adelante, por las motos o los caballos.
Esto es su verdadera pasión, y la prudencia debe ser siempre la constante preocupación de los padres, en cualquier satisfacción de sus deseos a este respecto en su infancia. Independientemente del sexo del niño, el padre, juega un papel importante en la formación de sus ideas; por lo tanto, éste debería cuidar con gran esmero y atención la influencia que con toda seguridad puede ejercer sobre el niño.