Su expresividad y movimiento corporal son notorios.
Las manos y la parte superior del tórax, junto con la viveza de ojos y movimiento de cara hace que no pasen desapercibidos en su trato y relaciones con otros niños.
La relación social les encanta. La etapa de la infancia que comprende los estudios primarios es la controlada por este signo, y desde un principio, se nota en ellos. No tienen ningún pudor o vergüenza a la hora de relacionarse con los demás. Más bien, ocurre todo lo contrario.
Con su presencia amenizan cualquier reunión de niños y la convierten en todo menos en aburrida. Es bastante difícil sujetar sus inquietudes. La mejor postura con ellos es el diálogo, nunca la represión; puesto que son ingeniosos y sabrán saltarse todos los obstáculos para conseguir vivir su libertad e independencia.
No hay que atosigarles demasiado con los resultados de los estudios.
No son constantes en los mismos, pero sí brillantes. No es raro que dejen todo para última hora y, no obstante, obtengan buenos resultados. Sus relaciones fraternales están basadas en los principios de camaradería y de igualdad. Es difícil que rechacen a sus hermanos, así mismo, también lo es que se sientan rechazados por ellos.
El juego en todas sus variantes, más buscado por la capacidad de relación, que por el juego en sí, es lo que más aprecian en su educación y en lo que con más gusto participan.
Es esta faceta hedonista de su personalidad, y no la seriedad o la constancia, lo que más les caracteriza a lo largo de su infancia. Su salud está sometida a un gran desgaste de tipo nervioso. Comidas y bebidas excitantes aumentan más ese nerviosismo intrínseco en ellos, por lo que habría que evitarlas.
Los brazos y las manos son su parte más débil y no es nada extraño que en su etapa infantil o primera adolescencia sufran fracturas, disloques o luxaciones importantes en los miembros superiores. Los pulmones es otro de sus puntos débiles, por ello una oxigenación lo más limpia posible les beneficia en gran manera. Su rapidez intelectual les hace estar, generalmente, al frente de la clase, pero su inconstancia les lleva a tener grandes variaciones en sus intereses educativos. No es infrecuente que pasen del entusiasmo al desinterés casi absoluto por las materias educativas, de la forma más inexplicable para los padres y educadores.
El secreto de por qué ocurre esto hay que encontrarlo en su aburrimiento frente a las rutinas. "Atosigarles" con demasiadas muestras de afecto o excesivos cumplidos no les agrada. La mejor forma de que vivan sus emociones es respetando su independencia. Obrando así, ellos solos se integran en el grupo sin más presiones.
El lenguaje y la fonación, son su fuerza. Esto suele ser su encanto personal con los que le rodean. Ellos siempre tienen que decir la última palabra, o el comentario más hábil para que los demás niños les admiren y los tengan por compañeros "imprescindibles" en su pandilla. Son "comerciantes" natos y el intercambio de toda clase de artículos con otros compañeros les hará destacar desde un principio por su habilidad para conseguir recibir "oro", cuando ellos dan sólo "cobre".
Su inconstancia y superficialidad pueden ser corregidas motivando su interés haciéndoles dirigir pequeños grupos de búsqueda de datos o investigación sobre los más variados temas, pues, por su curiosidad, son fácilmente "atrapados" en un rendimiento óptimo, sin que se aburran, puesto que el juego y la novedad son sus verdaderas "debilidades".