LO ÚLTIMO PARA ALUCINAR SIN SALIR DE CASA
Los hongos lisérgicos son la droga de moda
Se pueden comprar por internet para su cultivo doméstico. Pero cuidado: las setas mágicas no son precisamente legales
Psicodelia a la carta. Los aztecas les llamaron la carne de los dioses, con ellos los chamanes de Siberia iluminaban el camino hasta el territorio donde habitan los espíritus y en la década de los 60 fueron uno de los motores de la cultura psicodélica. Ahora las setas mágicas son las protagonistas de un gran debate. En nuestro planeta existen alrededor de 100 especies de hongos que contienen psilocibina o psilocina, los alcaloides psicoactivos que los hacen alucinógenos.
Holanda se ha convertido en el gran centro de su comercio. Aunque en noviembre de 2002 pasaron a considerarse ilegales cuando se encuentran en estado seco, ya que se convierten en sustancias manipuladas, el cultivo y comercio de setas frescas sigue considerándose legal. Esto ha permitido que en los últimos años haya proliferado la venta por internet de grow-kits, con todos los elementos necesarios para que los aficionados practiquen el autocultivo en casa.
MARCANDO TENDENCIA.
En Japón, el uso de los hongos como sustancias
psicotrópicas está cada vez más extendido entre
los jóvenes, que se amparan en el vacio legal
que rodea su venta y consumo
Energy Control es un grupo que se dedica, entre otras cosas, a acudir a clubes y raves con la intención de ayudar a los consumidores de drogas a prevenir posibles riesgos. Una de sus máximas consiste en evitar los mensajes moralistas. Hablamos con Eduardo, uno de sus miembros: «El efecto de los hongos en su punto álgido dura unas dos horas, luego comienza una lenta bajada. Las setas producen una alteración de las sensaciones y de los procesos mentales. La intensidad depende fundamentalmente de la dosis que se tome. Al principio, son típicas las risas. Luego suele pasarse a un estado de calma y tranquilidad, acompañado de una sensación de gran lucidez y claridad mental. Las percepciones se trastocan y suelen producirse alucinaciones. En general, la experiencia llega a resultar placentera, reveladora incluso, pero también se puede sufrir un mal viaje. En ese caso, la mejor forma de salir de su círculo vicioso consiste en relajarse y dejarse llevar. Las historias sobre la conveniencia de tomar vitamina C, productos lácteos o azúcar para combatirlo no tienen ninguna base científica».
control estatal. La situación legal se antoja bastante confusa. La Administración española, hasta ahora, ha seguido una clara tendencia prohibicionista. «La psilocibina y la psilocina –continúa Eduardo–, los principios psicoactivos de los hongos, se consideran drogas a todos los efectos. El tráfico, el cultivo, la producción o la promoción de su consumo constituyen un delito. Por otro lado, la posesión de setas frescas sería legal, mientras que si éstas se encuentran secas, pulverizadas, embolsadas o encapsuladas estaría penalizada. De todos modos, depende mucho de las cantidades: unos pocos hongos secos podrían justificarse como destinados al consumo propio, y una gran cantidad de ellos en estado fresco seguramente sería entendida como destinada al tráfico. Lo mismo ocurre con el autocultivo. Todo depende de las cantidades y de la apreciación del juez».
Llama la atención la sorprendente variedad de consumidores de hongos que existe. A primera vista, es difícil imaginar que H. R., un abogado treintañero de aspecto conservador que prefiere mantener su identidad en el anonimato, tenga aficiones psicodélicas. Presidiendo el salón de su casa en el rancio barrio madrileño de Salamanca hay cuatro grow-kits de Stropharia Cubensis, la más popular de las setas alucinógenas. «Hace tiempo que soy aficionado a los hongos, en general, y a los alucinógenos, en particular,–comenta–. El cultivo comienza con las esporas, que son, por así decirlo, una especie de semillas. Para conseguir que se genere un hongo, hay que introducirlas en una tierra preparada con materias orgánicas. Este proceso debe realizarse en unas condiciones particulares de esterilidad, luz, humedad y temperatura, para que no lo ataquen las bacterias. No es nada sencillo y se necesita preparación. En varias ocasiones yo lo intenté poniendo sumo cuidado, pero siempre fracasé».
H. R. se toma el tema del autocultivo en serio: «Afortunadamente, hace unos siete u ocho años comenzó a venderse un grow-kit que incluye un macetero de plástico con las esporas ya inoculadas en la tierra. Esto significa que la parte más complicada del proceso está ya realizada. Además, en los últimos dos años ha aparecido una nueva versión con una bolsa semitransparente que dispone de un filtro de aire que mantiene las condiciones de humedad. En este modelo más sofisticado, los hongos tardan, desde que lo recibes por correo, dos o tres semanas en comenzar a salir y se obtienen un mínimo de tres cosechas.
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