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Mucho más que sexo oral

 

Cuando el porno daba todavía sus primeros pasos legales, una de las películas del género se convirtió en un acontecimiento de primera magnitud. El estreno de ‘Garganta profunda’ dejó huella en la Norteamérica de los años 70.

Pese al relativo éxito de películas como Mona: The Nymph Virgin, de Bill Osco; Adultery for fun and profit, de Richard Robinson; o School Girls, de Paul Gerder, el cine X no traspasó en 1971 y los primeros meses de 1972 la línea que lo integrase en la normalidad como género. Sus películas seguían enclaustradas en el reducto de las salas especializadas y no conseguían llegar al gran público tal y como los que habían batallado por la legalización esperaban.

En junio de 1972, el New York Mature World Theatre estrenó Garganta profunda, un porno realizado por Jerry Gerard y protagonizado por Linda Lovelace. El New York Mature World Theatre era un local especializado en películas hardcore al que acudían jóvenes desocupados y devotos de la cultura underground neoyorquina. Garganta profunda se publicitaba como un divertido film de temática médica pero que prometía pasar sin pena ni gloria por las pantallas.

Sorprendentemente, comenzó a circular el boca a boca y millones de norteamericanos se acercaron a verla tanto en el cine neoyorquino como en las salas de otras 70 ciudades donde se proyectaba. Inmediatamente, Garganta profunda se con virtió en un fenómeno social. No sólo los curiosos llenaban las salas atraídos por los prodigios guturales de la señorita Lovelace, sino personalidades del calibre de Frank Sinatra, Warren Beatty, Truman Capote o Charlton Heston fueron privilegiados espectadores del primer porno con verdadero tirón comercial.

En pocos meses, Garganta profunda introdujo el hardcore en la cultura popular norteamericana. Haberla visto era un signo de modernidad del que cada vez más americanos podían presumir.

Su arrolladora irrupción en el panorama cinematográfico trajo como consecuencia dos hechos que la elevaron a la categoría de mito. El primero, la persecución judicial de que fue objeto. A partir de una querella, el juez Tyler clausuró el World Theatre, pero el particular sistema legal norteamericano permitió que la película pudiera exhibirse en otros locales, incluso en Nueva York.

La batalla legal, reminiscente de los tiempos de la clandestinidad, no hizo sino reforzar el caché del filme.

La segunda razón por la que Garganta profunda trascendió más que cualquier otro porno en la historia fue el encumbramiento de su protagonista. Desde el estreno de la cinta, Linda Lovelace fue una habitual de las revistas con mayor tirada en Estados Unidos, como Time, Playboy y Esquire. Sus declaraciones tenían siempre un componente de provocación que alimentó su imagen de chica de la puerta de al lado sexualmente desinhibida.

Al hilo de su éxito, Lovelace publicó una autobiografía, titulada Dentro Linda Lovelace, en la que, además de explicar algunos de los pormenores del rodaje de la película, cuenta que las técnicas empleadas por los faquires son el verdadero secreto para conseguir una eficaz garganta profunda. La película recaudó seis millones de dólares durante su primer año de proyección. Las 39 semanas que permaneció en cartel en el New Mature World supusieron 1.300.000 dólares para sus propietarios. Una sala de Hollywood la programó durante ocho años consecutivos. Y se estima que en 1980 la película había superado los 600 millones de dólares de beneficios.

 

 

Fuente:zetainterviu.com