‘Les jours de glorie’
Durante los años 30 Francia capitalizó la producción de cine X clandestino en Europa. Las películas de ‘cinema polisson’ constituían un próspero negocio a causa de la gran demanda tanto en el país galo como en el resto del mundo.
Si Estados Unidos poseía una notable industria clandestina de stag films a comienzos de los años 30, Francia vivía su particular âge d’or del cine licencioso o cinema polisson. Desde 1920 hasta el inicio de la Segunda Guerra Mundial se produjeron más de 50 películas porno al año en Francia, que eran distribuidas entre particulares y propietarios de burdeles al módico precio de 100 francos la cinta.
La enorme acogida de este tipo de cine se vio favorecida por la permisividad de las autoridades y, principalmente, por la comercialización de un pequeño proyector de la casa Pathé, el Pathé-baby, que permitía disfrutar del sexo filmado en la intimidad del hogar. Para la difusión de las cintas, las distribuidoras insertaban unos anuncios de venta en revistas eróticas que garantizaban el anonimato al comprador y ofrecían un amplio catálogo de títulos a su disposición.
Estas circunstancias provocaron una desmedida demanda de material pornográfico que se tradujo en pequeños cortometrajes, de no más de diez minutos de duración, sobre los más variados temas y con el sexo como protagonista principal. Aparte de Henri Dominique y Bernard Natan, los primeros especialistas del género, un buen número de anónimos creadores se apuntaron al carro del cinema polisson sin mayores pretensiones que las de ganar un buen puñado de francos con sus películas.
De su trabajo quedan títulos como À byciclette, Sous le parasol y Plein air, películas de temática campestre que constituyeron grandes éxitos en los prostíbulos del París de entreguerras.
A medida que estos filmes fueron dando beneficios a sus creadores, los contenidos de las películas comenzaron a ser más atrevidos. Así, por ejemplo, en A Bare Interlude, filme que conserva su nombre en inglés por haberse encontrado sólo una copia en los Estados Unidos, aparecen por primera vez una secuencia de afeitado púbico y una penetración vaginal con el puño.
No es exclusiva de Francia esta liberalización de las costumbres: en A Stiff Game, un stag film americano de la década de los 30 hay ya escenas de lluvia dorada, homosexualidad masculina y sexo interracial.
El gran momento del cinema polisson se truncó abruptamente con el estallido de la Segunda Guerra Mundial. El horror de la contienda hizo olvidar a los franceses un tipo de cine que proporcionaba enormes beneficios no sólo por su distribución interna sino por su capacidad de exportación.
De hecho, gran parte de las películas que dio el cinema polisson francés han podido ser recuperadas por formar parte de colecciones privadas en Inglaterra, Estados Unidos, Francia, Italia, España y Alemania, donde aparecen estos filmes con los títulos y los carteles explicativos traducidos a la lengua del país importador. Pero todo esto se lo llevó la guerra. A partir de entonces, con el cierre de burdeles y el recrudecimiento de la censura, la industria del cine porno pasó a ser patrimonio casi exclusivo de los norteamericanos.
Fuente:zetainterviu.com
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