Geishas
Los muros del placer
"Las
geishas son sólo geishas. Y a diferencia de la prostituta clásica,
deben someter su ego a la disciplina y el servicio, en busca de la perfección
de sus funciones y su arte"
La
palabra geisha significa "persona de las artes" o "artista", significado que
no denota género,
de hecho las primeras geishas no fueron mujeres.
los "honko" eran muchachitos encargados de distraer a los clientes
de refinados bares y restaurantes con sus dotes de bailarines y comediantes.
Hubo que aguardar hacia mediados del período Edo (1
603-1867)
para que surgieran las "onna geisha" (geishas damas) que cumplirían
las mismas funciones que los honko... Recrear un clima de placer y belleza
a partir de las artes.
La prostitución, clásicamente asociada al quehacer de las geishas, formó parte
de los rituales tiempo después.Educadas desde pequeñas en el arte de servir
el té a la usanza antigua, de la danza y de los secretos amatorios, eran apreciadas
más por su valor ornamental que por sus cualidades como personas. La figura
socialmente anónima de la geisha contrasta con el reconocimiento que históricamente
se le ha dado al samuray, de quien se conoce el nombre y sus hazañas.
Las geishas reciben apodos que denotan su grado de adiestramiento. Las principiantes
suelen ser llamadas Mayko... "Ochiyo" o "Umeka" son así mismo seudónimos
o "nombres de guerra", que intentan recrear la ilusión de personajes misteriosos.
Ocultas bajo sus ropajes, tocados y maquillaje... es prácticamente imposible
conocer la verdadera identidad de cualquiera de ellas.
Las geishas son sólo geishas. Y a diferencia de la prostituta clásica, deben
someter su ego a la disciplina y el servicio, en busca de la perfección de
sus funciones y su arte.
En el libro "Memorias de seda y paja" de Junichi Saga, una geisha habla del
sometimiento.
"Cuando lo pienso, me pregunto si el entrenamiento riguroso que recibimos
era bueno o no.
Quiero decir, que si la disciplina es muy estricta, uno tiende a perder la
habilidad de expresar
su propia personalidad". Actualmente sólo sobreviven unas mil mujeres bajo
la condición de geishas.
Las modernas "escorts", o acompañantes, han usurpado el lugar que tradicionalmente
les estuvo reservado a las artistas del placer. La razón es simple.
Si bien la economía japonesa no brilla como en la década de los ochenta,
cualquier mujer atractiva puede ganar unos 400 dólares por noche sirviendo
whisky en bares y clubes,
sin sacrificar su vida ni someterse a la rigurosísima disciplina de la casa
de geishas tradicional.