LONDON FASHION WEEK
Innovación y clasicismo: todo en uno
La
semana de la moda londinense ha conseguido cumplir una temporada más
con su misión de servir de escaparate para las propuestas más
eclécticas de cara a la moda del próximo invierno. Durante seis
días todo tipo de diseñadores, desde los más clásicos
y establecidos, como Paul Smith, Ben de Lisi o Ronit Zilkha , hasta los jóvenes
innovadores, como Jonathan Saunders y Bora Aksu, han utilizado la London Fashion
Week (LFW) como ventana promocional para un mercado cada vez más saturado.
A pesar de las pesimistas expectativas que llenaban los pasillos de esta edición, y con la llaga todavía abierta por la marcha de prestigiosos diseñadores (léase Alexander McQueen o Amaya Arzuaga entre otros) los organizadores de esta edición han conseguido presentar alrededor de cuarenta desfiles que han resumido el amplio espectro de seguidores que Londres consigue reunir semestralmente.
En la vertiente más tradicional
diseñadores con una clientela fiel han ofrecido prendas llevables y
poco arriesgadas. Claro ejemplo son las piezas de inspiración marinera
presentadas en su colección para la mujer por Paul Smith o el ‘revival’
de los 70 propuesto por Ronit Zilkha (diseñadora más conocida
por su política seguidora Cherie Blair). Ben de Lisi, uno de los modistos
preferidos por las estrellas del cine cuando llega el momento de ceremonias
como los premios BAFTA o los Oscar, siguió una línea muy femenina.
Utilizando colores apagados, como el rosa palo, gris y violeta incluyó
el uso de perlas cultivadas como botones en chaquetas delicadamente combinadas
con sedas y chifones.

NICK KNIGHT

Director del proyecto SHOWStudio y uno de los más influyentes fotografos de moda
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Sin embargo parece ser que fue una de
las pocas entusiastas, pues en esta ocasión la marca que
empezó
como una línea de ropa interior terminó aburriendo al público
con minifaldas vaqueras y vestidos de algodón estampados con florecitas.
Por su parte, Julien Macdonald bajó un poco el tono brillante de sus
creaciones y traspasó parte del glamour que el uso de cristales siempre
le ha dado, en favor de bufandas de piel de zorro y trajes entallados. En
esta ocasión la parte chocante del desfile de MacDonald fueron las
mismas declaraciones del diseñador que está planteándose
seguir los pasos de McQueen y Galliano al abandonar la LFW, seguramente con
rumbo hacia Milán.
En otra onda radicalmente diferente han estado las proposiciones más transgresoras de mano de futuras estrellas como Giles Deacon y Jonathan Saunders. Este último diseñador fue uno de los elegidos junto con Jens Laugesen y Bora Aksu para el proyecto New Geneartion que Topshop esponsoriza cada temporada y que ofrece un respaldo económico a jóvenes diseñadores para mostrar su trabajo durante la LFW. A pesar del premio tripartito, Jonathan Saunders ha sido el centro de atención en todos los medios de comunicación y es ya considerado el próximo gran “joven” diseñador inglés. Su colección para el próximo invierno está basada en vestidos ajustados con estampados muy característicos. Saunders juega con los colores naranja, avellana, rojo, pistacho y morado para crear originales formas geométricas que inscriben a sus creaciones un aire único.
Por su parte Bora Aksu se diferencia
radicalmente de Saunders con el uso de colores mucho más neutros creando
piez
zas con aire etéreo. Sedas y gasas de colores crema, marrón
y violeta (con ocasionales toques de verde pera) crearon una colección
de inspiración guerrera, sobretodo por la inclusión de cuero
y lana mohair en vestidos drapeados y piezas desestructuradas. El accesorio
estrella de esta colección fueron los zapatos deportivos Converse transformados
esta vez en botas altas gracias a la técnica del ‘patchwork’.
Jens Laugesen no llamó tanto la atención al presentar una colección con reminiscencias al estilo Helmut Lang. Colores y formas urbanas, blanco, gris y negro para prendas maxi que cubren la parte superior del cuerpo y cómodos pantalones pitillo para la parte inferior. Laugesen intentó sin mucho éxito readaptar el concepto de prendas urbanas con chaquetas bómber de manga muy ancha o cárdigans de punto rústico.
Otros diseñadores que han brillado durante estos seis días de fiestas y desfiles han sido la colorista Michiko Koshino, la tan reconocida línea Gibo de Julie Verhoeven, el dúo Clements Ribeiro, la ya establecida diseñadora griega Sophia Kokosalaki o el español con futuro brillante Rafael López. Tampoco hay que olvidar a los desfiles de jóvenes diseñadores organizados paralelamente a la LFW y que representan a las nuevas generaciones que deberán ayudar a reanimar el negocio de la moda en Londres. Grandes esperanzas están puestas en nombres como Peter Jensen, Jean-Pierre Braganza o Richard Nicoll.
En resumen, las tendencias para el próximo otoño invierno incluyen una gran mezcla de tejidos en una misma prenda, el juego con volúmenes (incluyendo la vuelta de los plisados) y el uso de capas y capuchas como protección contra el frío. Los colores se definen en dos grupos muy distintos: neutros y suaves, como tonos crema, ocres o morados; y tonos vivos y chillones como el rojo, fucsia, azul eléctrico y naranja. A partir de esta base los diseñadores de la LFW juegan con largos de falda, ancho de piernas y infinidad de diseños para ofrecer estilos que el próximo otoño/ invierno esperan satisfacer a todos los gustos.
Marta Yustos
fuente:neomoda.com
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Si
bien De Lisi no siguió la tendencia de colores chillones sugerida por
Smith o Zilkha sí consiguió dar la nota al anunciar que una
misteriosa estrella del cine lucirá en la ceremonia de los Oscar una
de sus creaciones.
Lo extraordinario de la noticia está en las más de trescientas
perlas australianas bordadas sobre esta ‘glamourosa’ pieza, elevando
el coste material del vestido a más de 26.000 euros.
Las estrellas del celuloide y de la escena rosa estuvieron también presentes en los desfiles de Julien MacDonald o Frost French. Por ejemplo, la archiconocida Kate Moss aplaudió la colección de su amiga Sadie Frost en compañía de prestigiosos periodistas.