¿Hay que tapar los ojos a las webcams?

 

Las webcams están viviendo una difusión imparable. Ya es posible ver desde cualquier parte del mundo quién está andando ahora mismo por el Times Square de Nueva York. Y su rostro es perfectamente reconocible. En Internet, hay buscadores especializados en estas pequeñas cámaras digitales y cada día hay más lugares públicos y privados abiertos de par en par a ojos de extraños.


¿El avance del mundo audiovisual y de las telecomunicaciones
 terminará con nuestra pérdida de intimidad?
(Foro)

Parece una tontería que una cámara nos esté mirando cuando andamos por la calle sin nosotros saberlo. Pero puede no serlo, como sucede en la siguiente historia. Un padre de familia de Madrid se va a Nueva York a pasar un largo fin de semana loco con una vieja amiga de la universidad. En Chamartín, su esposa y sus hijos siguen utilizando el ordenador, como de costumbre. Y también como de costumbre, se conectan a Internet.

Como el padre está en Manhatan, al hijo pequeño se le ocurre buscar en Yahoo información sobre la ciudad que nunca duerme. Casi sin darse cuenta entra en earthcam.com. Por la magia de los clicks a tientas, se mete en la webcam que está permanentemente encuadrando Times Square desde cuatro puntos de vista distintos. Y de pronto se le cae el Chupa-Chup de la boca: "Mamá, ¿el que está abrazado a esa rubia no es papá?"

Dentro de la casa del Señor, en la magnífica catedral gallega de Santiago de Compostela, dos cámaras graban todo lo que sucede en el interior. Para más inri, son cámaras de la televisión autonómica gallega (RTVG es un ente público). La verdad es que el plano es tan abierto que en la imagen no llegamos a ver quién es y quién no es un feligrés devoto, ni tampoco si las guiris van a rezar en minifalda. Pero creo que este es uno de los primeros casos de profanamiento de la privacidad de un sitio sagrado, lugares donde como recordaréis, ni "Los inmortales" podían desenfundar sus espadas.


Derecho a la libertad, a la privacidad y a la propia imagen


Disculpad el cierto tono de guasa de estos dos ejemplos, pero en realidad estamos hablando de algo tan serio como el derecho a la libertad, el derecho a la privacidad y el derecho a la propia imagen, cuestiones que la mayoría de constituciones democráticas protegen en sus primeros artículos. Nos lo podemos tomar en broma, nos lo podemos tomar en serio. Si para los reporteros gráficos de televisión hay una ley que exige pedir permiso a los ayuntamientos antes de montar el trípode en plena calle, no es ilógico que algo parecido suceda con las webcams. No sé, ¿qué tal poner distintivos visibles que indiquen dónde están situados cada uno de estos ojos espía?

En las calles de Barcelona hay unas taquillas donde después de una noche de borrachera, puedes meter veinte duros y grabar un mensaje loco para la televisión local, acordándote de los compañeros de clase o de trabajo que te caen peor. Pero en este caso, los balbuceos los grabas metiendo veinte duros voluntariamente.

Lo que está claro es que no es lo mismo enseñar a consciencia al mundo entero los pósters de nuestro cuarto que apuntar una webcam al balcón del vecino. Hace cuatro años hubo un debate que levantó mucho polvo en un pequeño pueblo cerca de Barcelona. Canet de Mar fue uno de los primeros municipios de España donde se instalaron cámaras de vigilancia en la calle. Enseguida los jóvenes más alternativos se cabrearon con la policía por lo que consideraban un asalto a su intimidad. Aunque ésta violación fuera sólamente que el concejal de gobernación y la cuadrilla de la policía local supieran con quién compartían cervezas los más melenudos del pueblo.

Quien avisa no es traidor...

Lo de las webcams está muy bien: es genial que la pequeña creatividad que todos tenemos pueda restar puntos de audiencia a la televisión que hacen unos pocos. ¡Qué caray!¡Que quien quiera pueda ver mi fiesta de cumpleaños on-line! Además, poder darse un tour de media horita por Internet desde la oficina en horas golfas no está nada mal, y menos si empezamos por una playa americana, parándonos a hacer un cafelito en un bar de Sydney hasta que nos cansemos y decidamos coger un taxi berlinés para volver.

Después de ser la ciudad donde más películas y spots se deben haber grabado en el mundo, Nueva York es ahora la ciudad más espiada por las webcams. Amigos, ya lo sabéis: si queréis pasar un fin de semana loco sin que nadie se entere, olvidaros de Broadway, entrad en un bar, pero que no sea un Café-Internet, just in case.


 

Link recomendado

Descubri..!

En sexo...

En Diseño...

Vanguardia
Digital

Seguimos recorriendo la Web trallendote los mejores Site del momento

En Actualidad

Leyes del Mercado y la Clonacion