Comida Erotica
Un Ritual para seguir apasionado
Que las fiestas lujuriosas y las orgías siempre estaban regadas de abundantes libaciones y suculentos banquetes, es algo absolutamente confirmado. Escenas más que elocuentes aparecen en antiguos grabados persas y chinos, ni hablar de las fiestas romanas y de los maravillosos textos del "El jardín perfumado" del Jeque Nefzakui. Sin embargo, los tiempos modernos, han variado ciertos ritos y la cena erótica es el preámbulo para las faenas amorosas, algo que, personalmente considero equivocado, ya que una buena sesión, despierta el apetito y uno lo torna erótico por puro contagio, algo así como keep on the mood y no romper la atmósfera.
El mito de ciertos alimento con virtudes eróticas es algo que preocupó siempre a los mortales y desde quien sabe cuando, algunos ya tienen fama de afrodisíacos. La lista es muy extensa, las bellezas de oriente se alimentaban y hacían pócimas con huevos, la miel, la leche de cabra, en siglos posteriores, los banquetes obligatoriamente contenían nueces, el apio, el cacao que se había descubierto en América, los esparragos y tantas cosas más.
Los vivalbos, las ostras y los erizos gozan actualmente de gran fama afrodisíaca.. Acaso comer con las manos, maniobrando la lengua con maestría para sacar el bichito crudo, pegajoso y lubricado, no es un acto libidinoso? Recuerdo una mañana en una islita en Venezuela donde me vendieron una mezcla de mariscos, con tabasco, limón y quien sabe que cosas, llamado machito. Los vendedores justificaban su potencial erótico en la mezcla pero también en la forma en lo conservaban (un frasco antiantiséptico bajo un sol fuertisimo, durante todo el día). Reconozco que era delicioso, aunque no puedo confesar efectos sensuales inmediatos. Acaso, si ese mismo menjungue me lo hubieran servido en los mentados restaurantes eróticos, bajo la atenta mirada de un festejante con mirada embobada, no me queda muy claro si a mí o a las chicas que participan en la performance hot. ¿el efecto sería otro?
Ahí fue cuando empece a pensar que, como tantas otras cosas, los bocados afrodisíacos son "cosa mentale". En numerosos manuales dedicados al asunto en cuestión, se considera erótico a toda preparación culinaria donde intervengan uno o varios ingredientes como espárragos, apio, perejil, alcauciles, rabanitos, nueces, almendras, sesos, riñones, langostinos, langosta, caviar y nísperos. Estimulantes eróticos muy eficaces pero para bolsillos suculentos o viajeros exóticos, son el faisán silvestre, la carne o sopa de tortuga, erizos y piures chilenos, jengibre fresco, trufas negras, angulas del Cantábricos, aleta de tiburón y percebes gallegos. Entre los condimentos se menciona la pimienta verde, la vainilla, la nuez moscada, el azafrán y los ajíes picantes.
Siempre recuerdo un comentario de Katja Alemann durante una de esas cenas multitudinarias, después de la inauguración de una muestra de su marido Diego. Miro comer a alguien, que engullía y devoraba más que disfrutar de la delicia que habían preparado, y dijo: "Uno come como coje". Y en este comentario tan certero, se encierra también la clave del porqué naturalmente asociamos estos dos placeres tan sensuales, tan cercanos a las debilidades humanas, como la lujuria y la glotonería.
Mi teoría es que la cocina erótica, es el deseo de prolongar el placer y el ímpetu amoroso, y convertir algo trivial y cotidiano como el sexo , en una ceremonia y en una ocasión inolvidable. El mismo comentario vale para la comida.
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