
| De los Besos y sus Historias |
¿Hay
que tapar los
ojos a las webcams?
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El
Orgullo
de ser Virgen

Brooke
Shields
“la
última virgen de Hollywood”
Hoy, sexo más que nunca
La intimidad es un refugio.
El sexo, una forma de dar y recibir placer. Cómo poner erotismo en
nuestra vida, estimular el deseo, encender la pasión y protegernos
así de las crisis y los conflictos de un mundo cada vez más
hostil.
Según la escritora chilena Isabel Allende existe
un sabroso cocido para orgías. “Es una sopa,
afirma, de robusto sabor campesino que hacer sudar los párpados y despierta
los institutos más bajos, así como el deseo de recitar poesía.”
El erotismo y la gastronomía
están relacionados desde el principio de los tiempos. El primero tiene
su lugar privilegiado en el dormitorio, la segunda, en la cocina. Pero aunque
no compartan el mismo espacio físico, tienen algo fundamental en común:
tanto para ser un buen amante como para ser un buen cocinero hay que partir
de una receta.
Por eso, no es ilógico afirmar que el tradicional libro culinario de
Doña Petrona C. de Gandulfo es el Kama Sutra de la gastronomía
y que, a la inversa, éste es un recetario amatorio digno de Doña
Petrona.
Pero la receta erótica, sin embargo, no
se agota en la recomendación de nueces para lograr las mejores erecciones
o de pócimas mágicas para levitar durante el orgasmo. La preceptiva
amorosa excede el ámbito de la cocina. Las recetas se extienden a la
forma de vestirse –y de desvestirse-, a la manera de moverse, a los
perfumes adecuados para despertar la pasión, a los colores que la exaltan,
a los ambientes que estimulan el deseo, a la música que predispone
al amor.
Hoy, la receta erótica no es una cuestión estrictamente íntima,
sino también un asunto de mercado. Abarca desde el video triple equis,
remedio infalible para los fríos del cuerpo que debería decir
en su prospecto agítese (usted) después de usar, hasta penes
de silicona de última generación que curan la soledad de áreas
específicas del cuerpo y que pueden adquirirse solitos, sin la complicación
que implican los señores que vienen pegados a los reales.
Las múltiples recetas, sin embargo, son apenas reglas de juego preliminares
sobre las que cada pareja improvisa su propias figuras. Como el arte, el erotismo
es creatividad reglada.
Amar es crear
Es
cierto que el Koka Sastra, un libro amatorio
hindú derivado del Kama Sutra, clasifica los tipos de abrazos de acuerdo
con su intensidad y carácter del mismo modo que se clasifican los granos
de pimienta en virtud de su color y su capacidad para hacer arder el paladar.
Sin embargo, la tipificación de los abrazos sólo se refiere
a un orden posible dentro del caos creador de abrazos. Toda poética
viene después de la poesía. Existe una forma vacía llamada
poema, como existe una forma vacía llamada guiso. Pero la manera en
que se llenan esas formas obedece a la creatividad personal.
Lo mismo sucede con las cuestiones relacionadas con Eros, el dios griego del
amor, hijo de Afrodita, que tuvo su equivalente romano en Cupido. Preexiste
al amor la forma beso, pero cada beso es la creación particular de
un amante.
Nada mejor que quienes hacen de la creatividad una forma de vida para corroborar
esta afirmación. Para la actriz Betiana Blum, creatividad y erotismo
van de la mano porque “aunque nos gusten ciertas
y determinadas cosas, no nos gustan por repetidas, sino por renovadas. Siempre
se presentan con cambios sorpresas o juegos.” La relación
que establece entre lo erótico y lo creativo es coherente con su definición
de erotismo: “sensualidad, libertad sin red. Los
sentidos a pleno, libres, sin tiempo. Belleza y juego. Fuerza vital y misterio.”
Para la sexy Karina Mazzoco, por su parte, “el erotismo
está absolutamente en todo, tiene una relación directa con la
creatividad, es algo infinito, mientras lo sexual tiene un principio y un
final.”
Coincide con ella Mirta Busnelli quien extiende el campo
del erotismo mucho más allá de lo amoroso. “Está
ligado con la creatividad y con todo, sostiene, porque toda actividad que
a uno le provoque entusiasmo tiene que ver con la sexualidad.”
Y, en efecto, si definimos a Eros en un sentido amplio como una fuerza vital,
con un impulso creador, nos daremos cuenta de que al cabo del día realizamos
una serie de actos eróticos que no consignamos como tales. Eros asoma
por igual en la lencería de encaje que elegimos para una ocasión
especial y en la torta que decoramos con esmero también para una ocasión
especial. Tiene una relación erótica con la luz el fotógrafo
que sale a cazar imágenes. Tiene una relación erótica
con el color el pintor. Tienen una relación erótica con la palabra
el escritor, el psicoanalista y el paciente.
Rituales eróticos
La sabiduría
popular dice que el hombre es el único animal de la creación
capaz de comer sin hambre y amar sin celo. Es que la comida y el amor, no
apuntan en el ser humano a la mera satisfacción de necesidades primarias.
Ambas actividades están rodeadas de rituales, de simbolismos.
El hombre, como homo faber, no sólo fabrica objetos materiales, también
hace el amor. Y a tal punto esta producción erótica es reconocida
como una actividad hecha por determinación propia, que a veces se la
considera casi como una adorable obligación que nadie debería
rehuir. Sol (22), actual conductora de Venus, un canal de cable que hace del
erotismo su razón de ser, afirma: “El erotismo
es fundamental, tiene que estar presente en todo momento, sobre todo cuando
uno quiere llegar a un encuentro sexual, es la forma de empezar, insinuando
o haciendo juegos.”
Mientras los animales se cortejan por medio de rituales
determinados biológicamente por la especie, los hombres y las mujeres
se seducen entre sí por medio de rituales determinados por la cultura.
El erotismo es, en efecto, una instancia cultural. Prueba de esta afirmación
es que en las diferentes culturas se consideran eróticos elementos
diversos. Mientras los hombres occidentales se excitan con curvas y turgencias,
los japoneses se excitan mirando la nuca de una geisha que se ha laqueado
el pelo y que lo recoge en un rodete que desciende sobre la parte posterior
de su cuello. Por su parte, en China , el pie de loto, es decir, el pie deformado
por vendas que impedían en las niñas el normal crecimiento y
que torcían sus dedos de manera irreversible, era uno de los máximos
atractivos de las mujeres chinas.
Además, mientras las ballenas u otros animales
se aparean de forma idéntica desde el comienzo de la especie, el hombre
ha amado y seducido de manera diferentes a través de las distintas
épocas. “Los seres humanos no siempre hicieron el amor de la misma
manera, menos aun de una única forma, confirma el doctor Adrián
Sapetti, Presidente de la Asociación Argentina de Sexología
y Psicopatología (AASYP) y autor de diversos libros. Para comprobarlo,
sólo hace falta echar una mirada a los testimonios gráficos
y escritos que se han ido dejando a lo largo de la historia. ‘Un
personaje de ingenio debe multiplicar las clases de unión sexual’ sugiere
el Kama Sutra, uno de los tantos textos orientales dedicados al erotismo.
Lejos de esta propuesta, la cultura occidental nos ha legado como única
y aconsejable la posición llamada del misionero. Más allá
de su historia, lo que condiciona a las parejas de hoy son los mandatos que
trataron de imponer una posición natural o de establecer que la cantidad
es lo mejor. Hay parejas que sólo utilizan para sus encuentros sexuales
una única posición, con escasas variantes y juegos, lo que va
creando una cierta rutina y chatura en los encuentros. Acaso sea por eso que,
desde tiempos lejanos, los seres humanos vienen buscando variaciones que les
permitan hacer renacer la pasión o aumentarla.
Queda claro: para avanzar por el camino del placer hay que utilizar recetas
probadas y pasarlas por el tamiz de la creatividad individual.
El placer se aprende
La capacidad para sentir placer es un
don con el que llegamos al mundo. Pero el logro de ese placer hay que ganárselo.
Con frecuencia suele creerse erróneamente que un cuerpo joven es una
garantía de placer. Sin embargo, según la licenciada Isabel
Boschi, sexóloga, no es así. “Hay una
idea generalizada que permite suponer que los jóvenes gozan como locos,
afirma la profesional. En algunos grupos sociales chicas de 13 y 14 años
tienen relaciones sexuales, pero no sé si están satisfechas.
A veces, el costo de una iniciación temprana es quedar embarazada y
llegar al aborto o ser madres a los 14. En estas chicas hay una sexualidad
que se autocomplace, que es narcisista y no encuentra su mayor placer en el
contacto corporal con su pareja, sino a través de la autoasunción
de que son deseables. “
¿Pero, entonces, el placer erótico supone tanto una madurez
como un aprendizaje? “Sí, contesta la profesional consultada, lo fundamental
es educarse o hacer terapia, provocar discusiones, debates, charlas, talleres,
para que sepamos que todos somos seres normales y que gozar es parte de esa
normalidad y que la satisfacción sexual es una manera espléndida
de conectarnos con otros seres”. Sin embargo, admite, “es
difícil dar una receta de cómo puede hacer una mujer para gozar
porque es muy subjetivo: desde lo psicológico tratamos de que la persona
pueda encontrar los puntos de placer y, en un segundo paso, vemos las técnicas
sexuales.”
El sexo es un misterio y el cuerpo oculta tesoros insospechados que es preciso
descubrir. Pero en esta tarea de descubrimiento hombres y mujeres suelen tener
diferentes tiempos. “Un hombre ve a una mujer desnuda
o vestida y se excita. Por eso, cuando llega a la cama, busca enseguida la
penetración, afirma la sexóloga Sonia Blasco Garma. Si el hombre
hace la suya, la mujer queda insatisfecha. Ella quiere un cortejo más
animal, que lleva su tiempo, que implica conocer a su partenaire, que necesita
de palabras, toques, caricias, acercamientos lentos, estímulos a lo
largo de todo el cuerpo.” He aquí una receta que los hombres
no deberían desoír.
Sin embargo, las recetas eróticas tienen el mismo carácter misterioso
que el sexo. Por eso, no a todo el mundo le dan los mismos resultados. Silvina
Luna, subcampeona de Gran Hermano 2 y protagonista de una fotonovela erótica
para el portal de Internet El sitio, tiene la suya propia que incluye un lugar
excitante como si una escena de amor necesitara de una escenografía
particular. “Un lugar ideal es un barco en el medio
del mar, confiesa, o una playa desierta. Me gusta lo espontáneo pero
también hay momentos en que es necesario establecer un acercamiento
por medio de un viaje o una cena, por ejemplo. Esta es una forma de estimular
la relación.”
Es una forma, de acuerdo, pero no es la única. Como sucede con la cocina,
cada cual debe aprender a seleccionar los ingredientes, a utilizar los condimentos,
a decorar y a saborear y, sobre todo, a interiorizarse de los misterios del
fuego