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La virginidad no se recupera..., pero las costumbres sí. Hoy ser virgen vuelve a estar de moda. Sin embargo, no son muchos los que pueden sonar convincentes a la hora de declarar públicamente que son vírgenes por propia decisión... y no porque no les queda otra... Y ahora resulta
que la virginidad no es vergonzante.
Brooke
Shields
consiguió parte de la prensa que había perdido diciendo que era virgen,
y que tal condición era motivo de orgullo para ella. Un poco más acá
y con menos belleza y gracia, la modela e hija del Conejo Tarantini
y Pata Villanueva, Bernardita Tarantini,
también hizo declaraciones llenas de orgullo de su supuesta virginidad.
¿Qué es esta tendencia de vanagloriarse de la
virginidad de uno? ¿Desde cuándo una persona que no tiene intenciones
de incorporarse a ningún plantel religioso estable anda por ahí ventilando
con una sonrisa: “Sí, yo soy virgen, y a mucha honra”? Varias
reflexiones surgen luego de observar esta nueva tendencia. Varias
reflexiones que surgen después de la más obvia y poco sesuda conclusión
de EL VELO La increíblemente hermosa mujer que es Brooke Shields consiguió el mote de “la última virgen de Hollywood” gracias a sus propias declaraciones públicas respecto de su virginidad. El velo impoluto de mujer nunca entregada a los brazos –y otras cuestiones- de un hombre hoy forma parte del pasado, luego de que el maestro Andre Agassi supo descubrir qué es lo que quería la chica, cómo, cuándo y en qué medida o dosis. Hasta no hace mucho, la bestia de Brooke aún seguía diciendo que era virgen y que pretendía llegar así al matrimonio. Nadie, absolutamente nadie podía pensar que a semejante pedazo de mujer podían faltarle posibilidades de disfrutar del verdadero placer de la vida, y todos tendíamos a creer que lo suyo era más una excelente estrategia de prensa destinada a motivar comentarios entre envidiosos y cómplices antes que una convicción verdadera y, mucho menos, una realidad comprobable.
O por sus orgullosas declaraciones sobre su virginidad, que viene siendo más o menos lo mismo. Muy bien. Hace poquito, en un reportaje inexplicablemente largo en una revista dominical, la modelo Bernardita Tarantini explicaba que cuando en el colegio le preguntaban a qué famoso le hubiese gustado conocer, decía que a ninguno porque ya conocía a todos. En medio de tan profundas declaraciones también confesaba su virginidad. Por su pasado y por sus antecedentes familiares, que diga que es virgen –y encima, con tono altanero- suena más a intención de darle un touch de excentricidad a su vida que a una declaración de principios. No importa si les creemos o no. En principio suena
extraño, pero bueh... Sabemos que las chicas de 17 años de hoy en
día no comen vidrio, pero podría ocurrir que esta muchacha todavía
goce de la inocencia y la candidez que otras más apuradas de su misma
edad perdieron hace ya tiempo. Por más remota que sea, aceptemos por
un rato la posibilidad de que Brooke Shields
haya sido virgen hasta el día de su compromiso –es decir, hasta hace
pocos meses-, y que la hija de Pata Villanueva todavía no hizo entrega
de sus curvas a ninguno de esos señores de mucho dinero y oscuras
intenciones que viven de noche en medio del jet-set de cuarta que
frecuenta las discotecas de la Costanera. Aceptemos también que la idea de estas chicas es aportar un detalle raro y atractivo a su personalidad. Chicas lindas que nos refriegan en la cara que son vírgenes, que no podremos meterles mano y que todavía nadie lo ha hecho: es verdad que les suma una buena cuota de atrayente sensualidad. Pero lo que quiero significar es otra cosa: es muy fácil levantar la frente y proclamar a los cuatro vientos la propia virginidad cuando a nadie le caben dudas respecto de las posibilidades que a diario se tienen para dejar de serlo. O sea: no es lo mismo que Brooke Shields diga a los veintipico de años que es virgen, que lo diga cualquier gordita tonta, fea y llena de granos que ya cumplió los 24 y todavía nadie, ningún varón de estómago duro se atrevió a ofrecerle sus servicios. Lo que para algunas personas puede ser motivo de orgullo, para muchas otras puede ser real motivo de vergüenza. Por lo general,
para todo aquel que no tiene exageradas convicciones religiosas ni
prejuicios morales En la actualidad, incluso, todo pasa más rápido y uno tiende a pensar que los chicos que no debutaron a los 13 años ya se deben sentir medios raros. Pero más allá de las exageraciones, es verdad que casi todo el mundo siente que su virginidad habla más de su timidez, de su poca iniciativa, de su escaso atractivo, de su nulo sex appeal, de su cero capacidad de seducción, que de su propia voluntad. ¿De qué manera puede convencernos la gordita esa de la que hablábamos antes, de que es virgen porque quiere? Por más que diga lo que diga, siempre vamos a sospechar que su virginidad no obedece más que al instinto de conservación del género masculino, y que ella jamás reconocerá que se muere de ganas de garchar porque eso sería fuente de aún más vergüenzas.
por Fernando
Sanchez |