
La Pareja
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(
LA SEXUALIDAD)
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SHIATSU
Parte III
Parte IIII
Las
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La pareja y...
Las Fantasias Sexuales
Gran parte de la actividad
sexual de las parejas que conviven es "sexo rutinario".
Relaciones sexuales que pueden ser muy afectivas, pero que necesariamente
carecen de la pasión que se siente en los primeros encuentros con
una persona nueva.
Las parejas que conviven ven apagarse por momentos los fuegos de los primeros
tiempos y asisten un poco desconcertadas a una sucesión de relaciones
sexuales un poco insípidas. Esto no tiene nada que ver con el amor
que puede seguir desarrollándose y ser más intenso de lo que
era en los comienzos. Es solo que pasa el tiempo y lo que era novedad ya
no lo es y si se le suman las rutinas del trabajo; los chicos y mantenimiento
de la casa, no hay romanticismo ni pasión sexual que resistan tanta
presión y tanta familiaridad. Es ahí donde la aparición
y el mantenimiento de las fantasías pueden ser una interesante manera
de recuperar erotismo.
¿Qué son las fantasías?
Las
fantasías sexuales son productos de la imaginación que todos
somos capaces de crear. Desde la infancia en más, la mayoría
de la gente tiene fantasías sexuales que sirven para una variedad
de funciones y que pueden despertar una amplia gama de reacciones. Algunas
son placenteras y excitantes mientras que otras pueden resultar desconcertantes
y hasta incomodas. Una función esencial de la fantasía en
la adolescencia es servir como ensayo, verse realizando acciones sexuales
que aun no han transcurrido; por eso el adolescente pasa largo tiempo imaginando
diferentes escenas eróticas con personajes de la ficción o
con alguien conocido al que le resulta difícil acercarse.
El uso adulto de la imaginación
sexual es muy variado. Muchas veces es usada para inducir o aumentar la
excitación sexual, cosa que puede suceder en solitario cuando no
hay un compañero disponible pero también es común que
sea usada durante la actividad sexual con alguien. Otros la usan para incrementar
la excitación y convertir la situación actual, en una más
apasionada. Las fantasías pueden aumentar tanto los aspectos fisiológicos
como los psicológicos de la respuesta sexual, de muchas maneras:
contrarrestando el aburrimiento, focalizando los pensamientos y sentimientos
(borrando distracciones o presiones), mejorando nuestra propia imagen, etc.
Las fantasías sexuales también promueven un ambiente seguro
para dejar ir la imaginación y que surjan con fuerza los sentimientos
sexuales. Son seguras porque son privadas y ficticias: la privacidad asegura
que las
fantasías
no serán descubiertas mientras que el aspecto inventado de las fantasías
nos libera de responsabilidad y nos permite jugar con ellas. Y como somos
el director de la escena, podemos suspenderlas abruptamente si no nos gustan
o cambiarles el rumbo. Las escenas fantaseadas, si bien solo son excursiones
de la mente, ayudan a encontrar excitación, aventura, autoconfianza
y placer.
De esa manera se recrean escenas que pasaron y armamos otras con cosas que deseamos pero no hacemos, por que no nos atrevemos; o porque nos asustan; o porque simplemente queremos que permanezcan como fantasías. Alguna gente las tiene más desarrolladas y otros no.
La fantasía
y el deseo sexual a veces pueden aparecer juntos y ser el motor que enciende
la escena sexual. Pero también se ha comprobado que la gente con
bajo deseo sexual, tiene pocas fantasías sexuales y muchas veces
se benefician usando y construyendo fantasías de manera positiva.
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