LAS MURGAS
Una definición de murga podría ser la que nos da el diccionario de la real academia española donde la palabra Murga aparece asociada a un conjunto de músicos callejeros.
Nosotros entendemos que existen muchas y no una forma única de entender este movimiento que tanto almidón le esta sacando a los porteños.
Como deciamos, en Buenos Aires las murgas gracias a Dios (Momo) han tomado distintos caminos y matices. Como criterio para ayudar a una mejor compresión vamos a separarlas en estos items: teatrales, las denominadas porteñas y las estrictamente musicales.
La murga como acontecimiento.
Tomo el termino acontecimiento como lo trabaja el filosofo Frances Alain Badiou, es decir, como un fenómeno singular, que implica una creación colectiva, desligante y única.
En ese sentido nos corremos de una hipótesis de trabajo que lleva adelante Lipowesky quien enuncia que el carnaval institucionalizado hoy, es solo una experiencia folclórica. Dice también que dio lugar a lo que denomina una época atravesada por el humor y que por lo tanto ya no podemos hablar del carnaval sino tan solo de lo carnavalesco.
LOS CARNAVALES PORTEÑOS
En la mitad del siglo pasado el juego del carnaval llego a ser peligrosamente violento. Los jóvenes llegaban en caballos enjaezados a la criolla, con penachos de plumas en la cabeza y moños en la cola, arrojando al pasar huevos con agua perfumada o polvos de colores. Esto mismo podían ser de gallina, como de pato o de ñandú. También se jugaba a la pechada entre diferentes jinetes que arremetían con fuerza unos con otros, razón por la cual muchas rodillas resultaban con lesiones de consideración. Este desenfreno de "todo vale" debió ser prohibido en numerosas oportunidades por medio de ordenanzas que devolvían relativamente la tranquilidad a los vecinos.El juego de los baldazos no reconocía edades ni sexo, y el acontecimiento en una casa y el asalto en la misma eran cosas de todos los días. Fue precisamente en el siglo XIX que para anunciar el comienzo de los juegos se disparaba un cañonazo desde el fuete. De esa manera se prevenía a los que no querían intervenir.
El agua no sólo se recibía a baldazos y jeringazos, sino que llegan a invertirse los términos, es decir, alzaban al candidato y lo sumergían en una tina o cualquier otro recipiente con agua. Tal fue lo que le sucedió al presidente Carlos Pelegrini, un verano en Mar del Plata, cuando un grupo de señoras y señoritas, en represalia por las mojaduras que el presidente había llevado a cabo, lo alzaron y lo sumergieron el la fuete del Bristol Hotel.El primer corso carnavalesco en Bs As se llevó a cabo en el año 1869 por la calle Hipolito Yrigoyen, en ese momento Victoria, entre Bernardo de Irigollen y Luis Saenz Peña (en ese momento Buen Orden y Lorea). Al sonido de las bandurrias, violines, cornetas y guitarras, desfilaron: "Los habitantes de la Luna", "Salamanca", "Los Tenorios" y otros, que rivalizaban en alegría y animación.
Cada Asociación tenía un estandarte, lo mismo que características distintiva, y por su puesto, instrumentos como el violín de chapitas, la zambomba, el cuerpo y tantos más, que unidos a la matraca, la corneta y los pitos, producían un sonido infernal y fascinante que define al carnaval.
Los disfraces son un capitulo aparte, en más de un caso se los planteaba con mucho tiempo de anticipación, ya que en ellos se cifraba la ilusión de ser distinguido en el baile como la mejor "mascarita", palabra que llevaba toda una carga de significado profundo. Cada época tuvo sus disfraces característicos. A fines de siglo pasado y a principios del actual, reino el de "domino": era casi un uniforme que por sus característica de embozado, contribuía al misterio, hecho que no fue desaprovechado por "los amigos de lo ajeno", razón por la cual fue necesario establecer la obligación la obligación de establecer permiso Municipal para disfrazarse.
Entre 1915 y 1930 se dio carta libre a la imaginación y no hubo limitaciones para los disfraces. Era posible vestirse de "Estatua de la libertad", de "Payaso Noctámbulo", de "Arco Iris", de "Estrella", de "Deshollinador". O no era importaba de cuál ocurrencia posible. Todas las revistas traían diseños, y en algunos casos moldes. De esos años rescatamos, como los de mayor éxito, diríase casi ineludibles, los de "Pierrot", "Dama Antigua" y "Fantasia".
Desde 1930 hasta 1950 hay un predominio de "Cowboys", "Zorros", "Cosacos", trajes militares. Eran los tiempos de la segunda guerra mundial. A los nombrados sólo falta agregar: a los "Piratas", que se adelantaron a la moda "Unisex" ya que era un disfraz utilizado tanto por hombres como por mujeres.
Existen también otro tipo de elementos claves dentro de la iconografía del carnaval: las jeringas, y los pomos de agua marca "Bellas Porteñas", recubiertos con papel verde con unas enormes etiquetas en las que se veían fuentes con dos querubines jugando con agua, rodeados por fuentes de todos los colores. Otra no tan popular, fue la de los pomos de agua "Niagara".
Los primeros principales, poseían un perfume tan particular que quién había recibido uno de sus chorritos no lo pudo olvidar jamás.Los lanza perfumes tuvieron también una época de difícil olvido. La ráfaga fría en la nuca, a causa del éter, se transformaba en peligro si llegaba a los ojos, hecho que sucedía a menudo con las consecuencias lógicas. Los más recordados son los lanza perfumes "El Loro", marca que distinguía también a las serpentinas más populares.
Las serpentinas tenían su lenguaje y sus colores, pálidos pero definidos: verde, amarillo y rosa. Se las arrojaba sujetándolas entre el pulgar y el dedo mayor, o, en algunos casos se las colocaba paralela a la boca, para soplar por su centro. DE una manera u otra, surcaban el aire formando parábolas. Cuando el corso llegaba a su climax, las calles y las veredas se cubrían de cintas de papel que se enganchaban en las piernas de la gente. Carnaval sin papel picado no era carnaval. Era preciso tirar o recibir puñados de papel que se metía entre el pelo, dentro de la ropa, y desde ya , dentro de la boca. Los chicos trataban de juntarlo en la calle para volverlo a tirar, cosa que sucedía, con el consiguiente desastre, ya que con el papel iban otras "yerbas" no tan festivas.
Hemos reservado para el final lo que en realidad era el principio: a los niños. Pocas festividades podría tener el mayor atractivo
Para los chicos que el generado por esta exposición. Sin embargo en muchos casos son los padres los que quieren que sus hijos sean los mejores, para lo cual los emperifollan hasta el hartasgo, como si el disfraz fuera para ellos y no para los menores. De allí que los que más se divertían eran los que se vestían improvisadamente.Todas las grandes tiendas, llegando el carnaval, ofrecían disfraces y objetos de cotillón, en algunos casos exclusivos. No podemos omitir aquí una tienda en particular, que publicitaba sus trajes en el "Billiquen", revista de lectura obligatoria para todos los chicos. Nos referimos a "Casa Lamota", "donde se viste Carlota". Sus trajes podían adquirirse por correo con la simple mención del título y de las medidas. Para los que no recuerden esto nos estamos refiriendo a la década del cuarenta.
Y Finalmente, los bailes. Los bailes comenzaron realizándose en los teatros y en los clubes se organizaban concursos de baile y de disfraces. Había premios y medallas para el que resultaba ganado. A ellos concurrían autoridades y artista, y fueron famosos los del Club "El Progreso", los del "Teatro Coliseo", los de "Politeama", como tantos más.
TALLERES
Murga: Centro Cultural Rojas. Av Corrientes 2038. (4953.0390) a cargo de Coco Romero.
Zancos: Comequechu. 92342 433097.
Percusión: Caturba. Jueves de 18 a 20 hs. En Hernandarias 1739. T.E: 43009070.
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