Fuente:calle22
Robots alcohólicos nos sucederán en el futuro

Tras dos años exactos de haberse presentado oficialmente en la televisión estadounidense (Fox), la serie post-Simpson de Matt Groening ha tenido el futuro que muy pocos críticos y espectadores le auguraban: sin poner en duda la calidad de las producciones animadas del dibujante, las críticas ponían de manifiesto las pocas posibilidades que tenía Futurama para alcanzar -o al menos intimidar- la popularidad alcanzada por la amarilla familia de Bart.
Sin embargo, y en el marco del comienzo de una nueva temporada para el público de habla hispana de esta cadena de televisión (mayo 6), no solo se puede aseverar que las aventuras de un robot alcohólico (Bender), una chica piloto de un solo ojo (Leela) y un despistado tipo que accidentalmente fue enviado al futuro (Fry) han registrado elevados niveles de audiencia sino que, así mismo, han podido establecer una relación propia frente al público: Futurama tiene sus propios espectadores y una casa propia aún en el mismo vecindario de The Simpsons.
Una forma narrativa propia y una estética mucho más detallada (principalmente por los avances en animación 3D) han hecho incluso que la serie guarde una distancia prudente con relación a su antecesora dentro del mismo taller de Groening, sin que esto quiera decir que se trata de una nueva creación sin similitudes.
El humor político o los personajes públicos invitados que hicieron de Springfield una ciudad modelo dentro de la industria del entretenimiento, reaparecen en la Nueva Nueva York del año 3000, donde Bender roba carteras, toma tequila y lee la caliente Playbot entre destrucciones alienígenas y jugos de morsa Gózate la morsa.
Con una gama adicional de detalles para fanáticos como que el segundo nombre de Fry comienza por "J" (como el de Homero) o que en aquel mundo futurista se transmite la temporada 1011 de The Simpsons, Futurama (nombre real de una exposición de la General Motors en Nueva York, en 1993) puede considerarse entonces como un subproducto de la "familia amarilla" con la capacidad de generar todo un nuevo y entretenido árbol genealógico en su entorno.
El mismo del doctor-langosta Zoidberg o del centenario científico Hubert Farnsworth, que sin duda ha concretado una de las visiones más honestas e irónicas sobre lo que nos sucederá en el futuro.