
Las fórmulas actuales
que combaten el envejecimiento son casi de ciencia ficción, porque
poseen una programación que las hace actuar en las dosis exactas
y justo donde se necesitan. Los ingredientes son extraídos o copiados
de la misma naturaleza.
Años
atrás, la piel sólo era humectada y suavizada, pero no existía
ninguna poción especial que fuera capaz de revertir el daño
en la piel.
Hoy, afirman los principales laboratorios del mundo, eso se ha conseguido
con la aplicación de numerosos ingredientes en sus formulaciones
y con una "tecnología" precisa para hacerlos actuar cuando
y donde se requiere.
Estos son algunos de los componentes infaltables en las fórmulas de las cremas antiarrugas de hoy.
Coenzima Q 10. Sus propiedades (patentada por Laboratorios Beiersdorf) son ampliamente conocidas en el tratamiento para las arrugas. Actúa directamente contra la disminución de la actividad celular, una de las causas más importantes del envejecimiento. Estudios dermatológicos han comprobado que efectivamente reduce la profundidad de las arrugas y aseguran un resultado visible luego de cinco semanas de uso continuo.
Alpha Flavon. Es un flavonoide que ha probado ser mucho más efectivo que cualquier antioxidante. Es capaz de neutralizar los radicales libres que causan el envejecimiento prematuro de la piel, 10 veces más eficaz que la vitamina E. Los flavonoides son estructuras moleculares que se encuentran en los pigmentos de los vegetales para protegerlos de la radiación UV y de los microorganismos.
Coenzima R. O coenzima Reestructurante R, presente en las células de la piel. Estimula la producción de lípidos de barrera fundamentales, como las ceramidas y triglicéridos. Estos son formados por las células de la piel en la epidermis y fortalecen la capa protectora más externa de la piel.
Q10 Plus. Fórmula combinada de coenzima Q10 y coenzima R.
Soya. Aunque esta planta china tiene más de cinco mil años de antigüedad, ha sido en los últimos tiempos cuando los laboratorios cosméticos han descubierto sus propiedades antienvejecimiento. Es rica en una sustancia denominada isaflavona que tiene propiedades estrogénicas. Usada en forma tópica, en ampollas y mascarillas, consigue un aumento de la respiración de la piel, de los estrógenos y del buen funcionamiento del metabolismo celular.
Vitamina C. Para paliar los efectos negativos de los radicales libres, que agreden, oxidan y envejecen la piel. En cremas, geles o lociones, este antioxidante también reafirma los tejidos, refuerza las defensas cutáneas, hidrata y aclara manchas.
Alfahidroxiácidos. Son una nueva generación de humectantes que reducen la pérdida de agua transcutánea, produciendo una hidratación controlada según los requerimientos de la piel, desde las células más superficiales hasta las más profundas.
Extracto bifidus y soya (combinado). Reactivan los mecanismos naturales para reparar e incrementar el sistema de vigilancia inmunológico.
Extracto de abedul blanco. Fortalece y aumenta la resistencia de agresores externos.
Retinol= vitamina A. Es la forma pura y activa de la vitamina A, y suele asociarse a otras vitaminas para potenciar su efecto. El retinol actúa en la parte más profunda de la piel, justo allí donde se generan las arrugas.
Té verde. Se elabora sólo con las dos primeras hojas de la planta Camelia sinensis, enrolladas y secadas sin fermentar. Tiene un potente efecto antioxidante que actúa contra los radicales libres.
Té blanco. Acaba de introducirse por primera vez en un producto cosmético y es dos veces más eficaz que el té verde, porque contiene tres veces más polifenoles, la sustancia capaz de neutralizar los radicales libres.
Rejuvicel. Esta tecnología es un conjunto de ingredientes naturales como la proteína de leche, la hierba asiática, el extracto de plancton y la semilla de girasol. Penetra en las capas más profundas de la piel, renovando y activando las células, haciéndolas actuar como cuando eran más jóvenes.
Fitonutrientes. Se les llama así a los extractos botánicos del ginkgo biloba, ginseng, té verde, lavanda y romero. Tiene función renovadora.
Elastinol. Este principio activo actúa directamente en la comunicación entre las células, retardando el proceso de envejecimiento. El elastinol regula la producción de elastina, sustancia que con el paso del tiempo se produce en exceso y de forma irregular, causando envejecimiento.
Citrus. Poderoso bioflavonoide que actúa como antioxidante, descongestionante y protector.
Ceramida. Líquido biomimético que asegura la cohesión de los corneocitos. Actúa como hidrorregulador. Mantiene cohesionado el cemento intercelular de la capa córnea y reestructura la matriz lipídica de las células, favoreciendo su reparación y evitando la evaporación de agua transepidérmica.
Liposomas. Estos y las nanosomas son vehículos de transporte de los principios activos de un determinado producto cosmético. Penetran la epidermis y llevan los nutrientes vitales a las áreas determinadas de la piel, para dejarlos escapar controladamente.
Aloe vera. Es una planta semitropical que crece en áreas calientes y que se le conoce a nivel mundial por sus propiedades sanadoras. En cosmética sirve como agente humectante, nutritivo y curativo (sobre todo, de lesiones).
Q10 Plus. Fórmula combinada de coenzima Q10 y coenzima R.
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