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El último tabú: miedo al sexo

Todos sabemos que el sexo es, o debe ser, una experiencia maravillosa; la expresión física de un deseo o, en el mejor de los casos, de un profundo sentimiento emocional. Entonces, ¿cómo es posible que algunas personas totalmente normales, a quienes no les ha sucedido algo grave (como una violación o un trauma del pasado) sientan temor de las relaciones sexuales?

Lamentablemente, muchos se niegan una vida sexual rica y plena, pues no se atreven a sacar su "secreto" del clóset. Las buenas noticias: cuando no existen causas profundas como las mencionadas anteriormente, el temor al sexo puede ser superado. (Si tu problema es muy específico, tal como: conflicto moral o religioso o impacto sicosexual por una experiencia traumática, busca ayuda de un profesional calificado en terapia sexual).

 

Entiéndete y vencerás

Muchas veces el miedo surge por uno o varios de los siguientes factores.
Reconocerlo es el primer paso para solucionarlo.

 

¡Rompe con esos temores!

Desmenucemos las raíces del miedo, una por una, para hallar la solución:

Falta de información: ¿Quién dice que hay que ser una experta a la hora de hacer el amor? Cuando la pareja se comunica, tanto fuera como dentro de la cama, esto pierde toda importancia, ya que ambos se concentran en descubrir qué desea el uno del otro y en darse placer mutuamente. El remedio: Olvídate de la técnica y dedícate a vivir el momento intensamente; confía en tu instinto y en tus reacciones. Por otra parte, si quieres saber más de la "mecánica" del sexo, actualmente existen libros y manuales muy explícitos.

Falta de experiencia: Quizás sabes mucho... pero sólo en teoría. Temes, "a la hora de la hora", mostrarte torpe o no saber complacer a tu pareja. Aparentar ser experto y no serlo es la mejor manera de provocar miedo a ser descubierto como tonto, torpe y mentiroso. No veas tu relación sexual como un examen profesional, ya que ésta sólo es un acto de intimidad placentera afectiva y amorosa, no una competencia internacional. El remedio: Si tienes "miedo escénico", recuerda que no es necesario que la primera vez se complete el acto sexual. Si se dedican a "jugar" y explorarse mutuamente, romperán el hielo y el segundo encuentro será más fácil para ambos.

Ansiedad: El ansia por satisfacer a la pareja puede ser paralizante. Entonces el sexo deja de ser espontáneo y divertido para convertirse en una especie de "actuación bajo presión". Lo irónico es que muchas veces lo que daña la relación es la inhibición causada por el miedo a no complacer a la otra persona. El remedio: No veas el orgasmo como una meta, sino como el resultado de una experiencia sexual plena y generosa. Masters y Johnson, los famosos investigadores sexuales, recomiendan hacer el amor evitando llegar al clímax. Al restarle importancia, ambos se relajan y disfrutan plenamente el momento.

Complejos físicos: Si tienes los muslos gruesos, las caderas anchas o el vientre "abultadito"... ¡olvídalos! Entiende que lo que arruina la relación no son los kilitos de más, sino la actitud que tienes ante ellos.

El remedio: Haz un ejercicio muy simple: Desnuda, frente a un espejo que te refleje de cuerpo entero, celebra tu cuerpo y dale las gracias por el placer que te permite dar y recibir. Si respetas tu cuerpo y lo ves como algo sagrado, justo eso le transmitirás a tu pareja.