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El último tabú: miedo al sexo


Fuente:unamujer.com

 

Ellas hablan solas es un nuevo libro que compila los escritos secretos de las chicas. Temas como el sexo, la familia, los amigos, la muerte, los trastornos alimentarios y las drogas son abordados desde la óptica de varias adolescentes. Sara Shandler, una chica de 17 años, fue la que organizó el foro y logró que cientos de jóvenes le confiaran sus pensamientos y experiencias.
En el capítulo Seducidas por el sexo, la primera vez y el temor al sida son protagonistas del mundo de las chicas.

"La primera vez que tuve relaciones sexuales fue de manera inesperada y sin protección. Yo pensé que estaba preparada. Después de todo era una joven madura de 14 años. Ja, ja. Poco tiempo después, encontré un artículo en una revista de la biblioteca del colegio en el que ponía: Entre las jóvenes sexualmente activas, el promedio de edad del primer coito es de catorce años y medio.


Me faltaba tan sólo un mes para cumplir los 15. Arranqué con cuidado la fina y brillante hoja de papel, la doblé, la recubrí con celo transparente y me la metí en la cartera. Conservé aquel recorte de revista durante años. La validez de aquel momento crucial de mi vida quedaba así ratificada por la estadística que ocultaba tras mi carné de estudiante (...)"


La mayoría de las jóvenes que escribieron sobre el sexo lamentaban no haber esperado a que se presentase la ocasión ideal. Algunas decían haberse dado cuenta que la iniciación sexual rara vez en el momento más idóneo de tu vida. Para estas adolescentes, el sexo venía acompañado de remordimientos. Ninguna se había sentido satisfecha de su primera relación sexual.


Jenae Marie Green, de 17 años, contó:

"Tenía la boca seca cuando le dije a la mujer que apareció al otro lado de la ventanilla de plástico:
-He venido a hacerme la prueba del sida.
La sala de espera estaba repleta de información, de pósters y folletos por todas partes. (...)
-Espera, ya te abro.

La puerta se abrió con un fuerte zumbido y entré en lo que parecía el despacho de un médico normal y corriente. Una mujer con el pelo rubio y unas gafas ovaladas de color marrón se acercó con la silla y me preguntó:
-¿Por qué quieres hacerte la prueba?

Aunque me sentí completamente humillada, me negué a perder la compostura. Respondí con la mayor naturalidad del mundo:
-Bueno, he tenido relaciones sin protección con un chico más mayor que yo que ha hecho el amor con muchas mujeres.
-Ya.

¿Qué más quería de mí aquella mujer?¿Mi cordura? Esperó a que yo añadiera algo más, pero como no sabía qué decir, me puse a divagar.


-Le he sido infiel a mi novio y me preocupa haber contraido alguna enfermedad. (...)

Parece que fue ayer cuando coqueteé con un chico por primera vez. Recuerdo que me puse nerviosa y probé todo aquello que mis amigas y yo leíamos en las revistas. (...)

Mi sangre lleva una semana en el laboratorio. Con el cuerpo tenso y tembloroso, me dirijo al centro de planificación familiar para recoger los resultados. No hay nada por lo que valga la pena pasar este miedo. "